¿Llevarlo ancho y con calcetines o corto y sin calcetines? Aquí cinco ejemplos de todas las maneras en las que puedes enfrentarte al pantalón corto este verano.1. Con o sin calcetínSe puede llevar todo tipo de calzado con pantalón corto. El más formal, dicen, sin calcetín (los náuticos lo permiten; los mocasines, allá usted); el menos formal, preferiblemente con. El mundo mediterráneo nos ofrece tantas alternativas sin calcetín (alpargatas, menorquinas) que para qué ignorarlas.2. El que habla por el tejidoCualquier consejo sirve de poco si se ignora el tejido, o sea, su carácter. Nailon corto: exteriores y actividad. Lino corto: playa balear, alpargatas e inacción. Pana fina corta: California en los setenta. Lana fina corta: un pulso contra la informalidad inherente al corte. Vaqueros cortos: aires retro. 3. El que es anchoQue el pantalón acabe más o menos sobre la rodilla no es un capricho: la silueta que dibuja es más amable (con la edad puede llegar la tentación de cubrir también la rodilla: para esto, mejor uno largo). La única variación posible es la anchura. Que el pantalón ahogue el muslo al sentarnos es mala señal. Mejor holgado.4. El que es muy cortoEl clásico pantalón de 12 centímetros causa terror porque se asocia a la provocación (no debería) y puede hacernos destacar por lo que no queremos (tampoco). Pero pensemos en la silueta que dibuja. Solo hay que temer que sea estrecho. ¿Uno ancho? Llévelo con una manga larga o camisa sobre camiseta, verá.5. El que es muy largoSerá casualidad que cubrir la rodilla se haya puesto de moda, tras un pico de popularidad en los noventa, entre los menores de 30 justo ahora que esa generación orbita hacia lo puritano. Pieza favorita para el skater, el Rafa Nadal de 2008 o el que se siente muy Z, o al menos muy joven por oponerse a la norma.