En el vest�bulo del Hilton de Estambul, un hacker quemado busca cigarrillos para el vuelo que lo espera. Encuentra una m�quina expendedora al fondo de un pasillo estrecho, pasada una hilera de cabinas telef�nicas, y rebusca en el bolsillo las liras turcas, "vagamente entretenido por lo anacr�nico del proceso". Entonces suena el tel�fono m�s cercano. Descuelga. Arm�nicos tenues, voces casi inaudibles que rebotan en alg�n enlace orbital. "Hola, Case". La moneda se le cae de la mano y rueda por la moqueta. "Soy Wintermute, Case. Es hora de que hablemos". Case cuelga y se marcha tan deprisa que olvida el tabaco. Para salir tiene que atravesar la hilera de cabinas. "Todas sonaron una sola vez cuando pas� junto a ellas".Quien acosa al fugitivo por los tel�fonos p�blicos de un hotel es la inteligencia artificial rebelde m�s influyente de la historia de la literatura, y la escena condensa el doble hechizo de Neuromante: una imaginaci�n que se adelant� a internet, a la realidad virtual y a la IA generativa, incrustada en un futuro en el que a nadie se le hab�a ocurrido, sin embargo, que existieran tel�fonos m�viles. William Gibson (1948), estadounidense de Carolina del Sur trasplantado a Vancouver, confesar�a 20 a�os despu�s, en el pr�logo escrito para el vig�simo aniversario, que ese pasaje figura entre sus preferidos del libro justo por eso, "cuando empiezan a sonar una detr�s de otra las cabinas telef�nicas".Las cabinas van a volver a sonar. El 25 de julio, en la Comic-Con de San Diego, Apple TV present� el primer teaser de la serie que lleva a�os cocinando y fij� el estreno: 22 de enero de 2027, 10 episodios a cargo de Graham Roland y JD Dillard, con Callum Turner como el vaquero Case y Briana Middleton como Molly, la inolvidable mercenaria de las lentes espejadas injertadas y las cuchillas bajo las u�as. "Nos vemos al otro lado, vaquero" ("See you on the other side, cowboy"), escribi� Apple TV en X al fechar la serie. Un detalle puede calmar un tanto la ansiedad que sufre la legi�n de fervientes lectores que esperan aterrados la adaptaci�n. Entre los productores ejecutivos figura el propio Gibson."El cielo sobre el puerto era del color de un canal desintonizado en la pantalla de una televisi�n", rezaba la primera y legendaria l�nea de la novela, casi una contrase�a entre hackers y otros vaqueros de las redes. Cuando Ace Books public� Neuromante el 1 de julio de 1984, directamente en bolsillo y sin m�s campa�a que el boca a boca, nada anunciaba un cl�sico. Era el a�o en que Apple juraba, en un anuncio dirigido por Ridley Scott, que 1984 no se parecer�a a 1984: aquel spot se emiti� un 22 de enero, la misma fecha en que, 43 a�os despu�s, la propia Apple estrenar� la distop�a de Gibson. "La escrib� sin expectativa alguna de que se convirtiese en un fen�meno", recuerda el autor en el mencionado pr�logo tras reconocer que en su adolescencia se hab�a atiborrado de monta�as de novelas de ciencia ficci�n de los 40 y ahora estaba resentido con el estado actual del g�nero. "Mi mayor esperanza era que el libro encontrara al menos unos pocos esp�ritus afines".Escena de Neuromante, la serie que estrenar� Apple TV el 22 de enero.APPLE TV+El editor, el fallecido Terry Carr le hab�a encargado la novela a un colaborador de revistas con un pu�ado de relatos que dudaba de llegar a terminarla, y que la tecle� en "una antigua m�quina de escribir suiza". Reescribi� los dos primeros tercios doce veces. El resultado gan� la triple corona de la literatura de ciencia ficci�n, los premios Hugo, Nebula y Philip K. Dick, algo que ninguna otra novela ha conseguido, y super�, seg�n su propio autor, el mill�n de ejemplares en ingl�s en sus dos primeras d�cadas. The New York Times tard� una d�cada en rese�arla. La palabra decisiva, "ciberespacio", la hab�a inventado Gibson en 1982 en el relato Quemando cromo, publicado en la revista Omni, bautizando as� incre�blemente todo un territorio muchos a�os antes de que todos nos hici�ramos cibernautas.Tampoco invent� el ciberpunk en solitario. Bruce Sterling ejerc�a de ide�logo de aquella cuadrilla de j�venes airados y su antolog�a Mirrorshades har�a de manifiesto, pero Neuromante fue el big bang que fij� el imaginario completo con sus megacorporaciones m�s poderosas que los Estados, implantes y pr�tesis, mercenarios del dato, inteligencias artificiales encadenadas por ley y vigiladas por la polic�a de Turing. Fredric Jameson, el m�s brillante cr�tico cultural de la posmodernidad y fan�tico del g�nero, escribi� que "el ciberberpunk, iniciada con estr�pito por Neuromante de William Gibson constituy� una ruptura general de periodo, consecuente no s�lo con la revoluci�n neoconservadora y la globalizaci�n, sino tambi�n con el ascenso de la fantas�a comercial como competidora gen�rica y, en �ltimo t�rmino, vencedora en el terreno de la cultura de masas"Era el viejo noir americano enchufado a la electr�nica barata de los ochenta. Espa�a lo ley� tarde y mal. Minotauro public� la primera traducci�n en 1989, �spera y a ratos casi incomprensible, pero que conserva, pese a todo, un encanto involuntario para quienes entramos al libro por ella. La nueva versi�n de David Tejera Exp�sito, en la misma casa, le hace por fin justicia e incorpora ese pr�logo de aniversario donde el autor se r�e de su propio or�culo: "En retrospectiva, sospecho que Neuromante le debe gran parte de su �xito a mi casi perfecta ignorancia de la tecnolog�a que quer�a extrapolar".La pantalla se resisti� 40 a�os. Pasaron por el proyecto directores como Chris Cunningham o Vincenzo Natali y todos naufragaron, mientras Matrix (que lleva al t�tulo nada menos que la palabra que Gibson utiliza para su propio internet, "la matriz") y su estela saqueaban el imaginario de la novela hasta condenarla a parecer, si alg�n d�a llegaba a filmarse, un plagio de sus propios plagios.Donde s� se rod� sin descanso todos estos a�os fue en California. Los se�ores de la inteligencia artificial crecieron dentro de su biblioteca de ciencia ficci�n y no lo disimulan. Sam Altman tuite� una sola palabra, "her", el mismo d�a en que OpenAI present� la versi�n parlante de ChatGPT. Elon Musk reconoce que Neuralink naci� del neural lace, el implante imaginado en las novelas de Iain M. Banks, bautiz� las barcazas de SpaceX con nombres de naves de la ut�pica civilizaci�n gal�ctica de la Cultura y present� su Cybertruck como la camioneta de Blade Runner. Tambi�n ha comentado, por cierto, el teaser de la serie con un "Hope this is good. The novel is amazing". Mark Zuckerberg rebautiz� su imperio entero para perseguir el metaverso, la palabra que Neal Stephenson acu�� en Snow Crash como nieta directa del ciberespacio de Gibson.A rebufo del anuncio, el profesor y divulgador Ethan Mollick se�alaba en X un matiz parad�jico. Y es que la ciencia ficci�n imagin� superinteligencias filos�ficas, de las Mentes de Banks al Golem XIV de Lem, y nadie anticip� que la IA real llegar�a en forma de modelo estad�stico del lenguaje. Pero aunque es cierto que la profec�a fall� el pron�stico, logr� amueblar la cabeza de quienes hoy fabrican lo pronosticado.Gibson cierra su pr�logo imaginando a su lector favorito, un cr�o de 13 a�os acurrucado en un sof�, atascado en el misterio de por qu� en Chiba City no se permiten los tel�fonos m�viles: "Ya ver�s, amigo m�o. Las cosas se van a poner mucho m�s extra�as". El 22 de enero, en el sal�n de millones de casas, volver� a sonar el tel�fono. Yo pienso descolgar.