En los escaparates hay prendas que se exhiben en tiendas de Disney, Wal-Mart y la FIFA, por los licenciamientos que mantienen. También trabajan ropa para New Balance, Timberland, Lacoste y jerseys de equipos estadounidenses de baloncesto y fútbol americano.

En Escuintla, en el kilómetro 37 de la carretera al Pacífico, el Grupo Imperial también trabaja procesos de materia prima —hilatura, tintorería y tejeduría— de muchas de las prendas que luego van a figurar en vitrinas de Estados Unidos. No es sorpresa, porque la industria textil en Guatemala ha construido una reputación como fabricante de alta calidad.

Pero algo ha cambiado. Los volúmenes, las frecuencias y la velocidad con la que se encargan los pedidos plantean retos a la industria. Los clientes están haciendo pedidos más tarde, con menos anticipación y en plazos más cortos, hasta de una semana, lo que impide producir con planificación.

Fernando Carrillo, el director de Operaciones de esta planta, relata al equipo de Guatevisión que fue hasta la planta, que “antes teníamos órdenes de hasta un millón de piezas. Hoy las órdenes han pasado a ser de tres mil, cuatro mil o diez mil piezas”.

Según el ejecutivo, esto se debe a que los clientes han reducido sus inventarios por el costo de tener la mercancía en bodega. “Los clientes requieren órdenes más rápidas y tiempos más cortos porque no quieren mantener inventarios” dice.