623,28 euros. Es el monto de dinero que, según las cuentas del Gobierno autonómico, pusieron los madrileños para sufragar el viaje de diez días por México de la presidenta Isabel Díaz Ayuso el pasado mes de mayo. La cifra, que se actualizó por última vez el 30 de junio, aparece justificada en el portal de transparencia de la comunidad como pago de la sala de autoridades de la T4 del aeropuerto de Madrid. Con un primer desembolso —220,89 euros— a la ida y un segundo gasto —402,39 euros— a la vuelta. Del resto —vuelos, transporte, comidas o estancias— no hay noticia. Ni un euro. "Uno solo puede publicar los gastos que son imputables a la Administración, a sus instituciones o a sus organismos. Todo aquello que no ha sido gasto de la Comunidad de Madrid no se puede publicar porque no es nuestro". Así esquivaba este miércoles 5 de agosto la dirigente del PP los interrogantes en torno al precio total del viaje. Y, sobre todo, en torno al origen del dinero.PublicidadYa en mayo, el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno madrileño, Miguel Ángel García Martín, reconocía que algunos gastos del viaje los había asumido la Comunidad, mientras que otros habían sido abonados "por parte del promotor". Algo llamativo, cuanto menos, para lo que se publicitó oficialmente como un "viaje institucional" con el objetivo de "intensificar las relaciones económicas y culturales" con el país americano. Pero aquí es donde entra, además, en juego la ley de transparencia autonómica. En el artículo 15.1g, la norma obliga a la presidenta a "hacer públicos y mantener actualizados" sus "dietas y gastos de viaje derivados del ejercicio de sus funciones y actuaciones institucionales". Una categoría, la de viaje "institucional", usada por el gabinete de Ayuso para definir su tour por México.Si el coste de un "viaje institucional" —del que el Gobierno madrileño se resiste a dar los detalles que exige la ley de transparencia— no lo asumió la comunidad, ¿quién lo hizo? Dentro de la agenda oficial que se publicó en abril, Ayuso hacía constar su participación en distintos "encuentros" con empresarios, organizaciones e inversores mexicanos, así como con dos compañías internacionales: Cemex y Alsea. Como una de las paradas destacadas del viaje, la lista incluía la recogida de una condecoración: la Medalla de la Libertad del estado de Aguascalientes. También su asistencia a la gala de los Premios Platino de Cine en la Riviera Maya. Un encuentro del que, finalmente, los propios organizadores la dejaron fuera. De todos ellos, ¿quién fue el "promotor" que corrió a cargo de todos los gastos de un viaje de diez días, los tres últimos sin agenda oficial?Sea como fuere, otra normativa autonómica, el Código Ético de los Altos Cargos de la Administración, le obliga a aclararlo (y a actuar en consecuencia). "Los altos cargos —entre ellos, la presidenta— no podrán aceptar, en consideración a su cargo, ningún tipo de regalo o beneficio de cualquier naturaleza, salvo las muestras de cortesía habitual", reza el texto en el artículo 5.6. De recibirlo, especifica la norma, el cargo en cuestión tiene dos opciones. Bien devolverlo, bien —si no se pudiera realizar la devolución— incorporarlo al patrimonio de la Comunidad de Madrid. Si los gastos del viaje a México de Ayuso fueron un "regalo" de terceros, en forma de vuelos o estancias hoteleras, tendría la obligación de reembolsarlos.Y la cuantía no debe ser pequeña. Por mucho que la opacidad del Ejecutivo madrileño impida conocer, por ejemplo, con qué aerolíneas voló o en qué hoteles se hospedó durante su viaje, Ayuso tuvo que disfrutar, por lo menos, de los vuelos de ida y vuelta entre Madrid y México —el segundo con escala en Dallas (Estados Unidos)—, de siete noches de hotel (dos las pasó volando) y de otros dos vuelos dentro de territorio mexicano: de Ciudad de México a Aguascalientes y, de allí, a Cancún.PublicidadPor si fuera poco, Ayuso no solo ha ocultado las facturas del viaje. También los detalles de su agenda en tierras mexicanas. A la falta de concreción sobre sus "encuentros" con empresarios, se suma que, tras quedarse fuera de los Premios Platino, la presidenta permaneció en México tres días más —del 8 al 10 de mayo— sin agenda oficial conocida. En otras palabras, de vacaciones por la Riviera Maya. O eso o la presidenta ocultó su verdadera agenda, vulnerando en ese caso la ley de transparencia autonómica, que obliga a "los responsables públicos" a facilitar y mantener "actualizadas y accesibles" las "agendas completas de trabajo y de reuniones".El cóctel de polémicas del viaje de AyusoEl viaje estuvo, en cualquier caso, salpicado de polémicas. Y no solo por la opacidad del Gobierno madrileño en términos económicos. Y es que, si por algo se recuerda la travesía de Ayuso por México, es por el enfrentamiento constante, público y mediático con Claudia Sheinbaum, la presidenta mexicana, a quien acusó de "boicotear" su gira y de encabezar una "cruzada" en su contra. Según la dirigente madrileña, el Gobierno mexicano llegó a amenazar a los organizadores de los Premios Platino para que se le retirara la invitación. Motivo, por cierto, por el que terminaría acortando su visita. Sin embargo, Xcaret, el grupo hotelero que acogía los premios, negó en todo momento haber recibido presiones y aseguró, por el contrario, que la decisión se había tomado "debido a sus desafortunadas declaraciones".Esa es precisamente otra de las grandes polémicas del periplo mexicano de Ayuso. La dirigente del PP participó, para empezar, en un controvertido homenaje a Hernán Cortés, donde definió el mestizaje como "acto de amor" y defendió que México "no existió hasta que llegaron los españoles". Unas declaraciones que levantaron una gran polvareda en el país azteca, al que Ayuso había llegado a referirse, en anteriores ocasiones, como "narcoestado de izquierdas". Este es el cóctel que explicaría el frío recibimiento del que se quejó, a su regreso a España, la dirigente madrileña. Unas quejas que fueron más allá. Ayuso denunció incluso que su seguridad había corrido peligro durante el viaje, acusando al Gobierno español de no ofrecerle la debida protección. Un extremo que fuentes del Ejecutivo negaron, ya en su momento, a Público.
Ayuso no aclara quién pagó su "viaje institucional" a México ni si aceptó algún "regalo o beneficio" prohibido por el Código Ético
La ley de transparencia autonómica obliga a la presidenta a hacer públicas sus "dietas y gastos de viaje derivados del ejercicio de sus funciones y actuaciones institucionales".












