Isabel Díaz Ayuso solo ha presentado 623 euros de gastos de su polémico viaje a México en mayo, del que regresó en un clima de enfrentamiento total con el Gobierno de ese país y expuesta a las críticas de muchos mexicanos que no entendían su defensa apasionada del conquistador Hernán Cortés, una figura cuya mención genera todavía hoy mucha discusión. Ahora, el misterio recae sobre quién pagó los alojamientos, los desplazamientos y las comidas de la presidenta. Ante el Portal de Tansparencia de la Comunidad solo ha declarado esa cantidad y dijo el miércoles que no dará más información porque no se cargó a las cuentas de la Administración regional. Un asesor de Ayuso afirmó en su momento a este periódico que el productor cinematográfico Enrique Cerezo se ocupó de algunos gastos, pero el también presidente del Atlético de Madrid lo negó. Por ahora no se ha resuelto el enigma, por lo que no resulta posible saber si la presidenta incurrió en algún conflicto de interés.En cambio, tres altos cargos de la Comunidad de Madrid han presentado los gastos de esa expedición que suman casi 15.000 euros, según se puede comprobar en el Portal de Transparencia. La información la ha adelantado el diario digital El Salto y la ha confirmado este periódico. Se trata del consejero de Cultura, Mariano de Paco (6.600 euros); la directora general de Turismo y Hostelería, Laura Martínez Cerro (4.200); y el director de gestión de los Teatros del Canal, Ruperto Merino Solís (3.950). De Paco añade esta sucinta explicación en sus gastos protocolarios a los que se puede acceder: “Acompañar a la presidenta de la Comunidad de Madrid en los encuentros empresariales, reuniones con gobernaciones de México, y participar en la ceremonia de entrega de los Premios PLATINO de cine iberoamericano”. La presidenta no ha facilitado su agenda de esos días, como tampoco lo ha hecho De Paco. Ayuso interrumpió su viaje el día 9, cuando el complejo que alojaba la gala, Xcaret, retiró la invitación a la presidenta y a su delegación porque consideraban que le habían faltado el respeto a su país. Los dos días y medio siguientes, hasta que regresó a España, son también un misterio. El Gobierno madrileño no ha querido aclarar dónde estuvo. Este periódico sabe que en buena parte del recorrido tuvo la ayuda del empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, un magnate de la televisión. La experiencia mexicana resultó un fiasco para Ayuso, que pretendía elevar su perfil internacional. Un mes antes había participado con un vídeo en un evento latino organizado en Mar-a-Lago, la residencia de veraneo de Donald Trump en Florida. Esa gala contó también con Javier Milei, el presidente de Argentina, y María Corina Machado, la líder opositora venezolana. México no supuso el trampolín internacional que esperaban Ayuso y sus asesores. En el PP, su partido, no gustó que generase una polémica tan artificial. Ayuso dijo que se volvía de México porque temía por su seguridad, pero no hay ningún indicio que lleve a pensar que en algún momento estuvo en peligro. En sus eventos apenas hubo gente protestando y solo en una ocasión fue interrumpida por una edil mexicana, aunque ni siquiera quería hablar de Ayuso, sino de un tema local. Más Madrid y el PSOE, los principales partidos de la oposición, exigen explicaciones. “¿Quién lo pagó y a cambio de qué?“, se ha preguntado la portavoz socialista en la Asamblea, Mar Espinar. A la vez, la presidenta se encuentra atrapada en las escasas explicaciones que han dado ella y sus consejeros sobre el ático de lujo que una empresa pública controlada por su Gobierno compró en abril. Después de que EL PAÍS revelase esta extraña operación, la Comunidad decidió ponerlo a la venta. La presidenta no ha facilitado el expediente de esa compra que se realizó de forma opaca a través de Planifica Madrid, una empresa pública. Ayuso ha criticado este viernes, a través de su cuenta en X, la falta de transparencia de La Moncloa a propósito de una información de un medio que sugiere la teoría de la conspiración de que las elecciones generales fueron amañadas en 2023, un asunto en el que ha ahondado de forma ambigua la presidenta en ocasiones: “Estos son los de la transparencia: Los de la alteración de censos electorales a través de leyes nefastas; los que no declaran cuántas veces ni quiénes viajaron a República Dominicana y Venezuela; los que no informan a la opinión pública pero tendrán que decir la verdad delante de los jueces. Estos son los de la transparencia”.