OpiniónLas cifras, los estudios e investigaciones de diferentes organismos dan cuenta de que la inequidad subsiste en el mundo actual para las mujeres.05.08.2026 22:01 Actualizado: 05.08.2026 22:01 Todo inicio es vertiginoso. Algunos están llenos de esperanza o minados de tristeza. Otros son esperados con ansias o simplemente son el resultado de la necesidad incontrolable del rumbo natural de la vida.Y Colombia inicia mañana un ciclo que, al final, lo que debe dejar como resultado es que tengamos un mejor país. Hay seguidores y detractores. Odios y amores. Las dos caras de un proceso, como pasa en cualquier escenario político en el que las polarizaciones, muchas veces, terminan ahogando a los argumentos.Eso es lo que los gobernantes no se pueden permitir, porque al final, el país somos todos, todas. Los que creen y los escépticos. Esa es la garantía que da la democracia. Qué hermosa palabra.Es por eso, señor presidente electo, Abelardo De La Espriella, que, en democracia, todas las mujeres de Colombia se deben sentir recogidas en esta nueva etapa que empieza. Pero con estas líneas vendrá la pregunta de por qué no se menciona también a los hombres.Porque las cifras, los estudios y las investigaciones de diferentes organismos nacionales e internacionales dan cuenta de que la inequidad subsiste en el mundo actual para las mujeres, y hay una violencia diferenciada que ellas siguen afrontando, no solo en Colombia. En América y en el mundo.El último ‘Informe mundial sobre la desigualdad 2026’, del World Inequality Lab, señala que las mujeres siguen trabajando y ganando menos que los hombres, con un promedio de 53 horas semanales frente a 43. Y, en porcentajes, las mujeres ganan el 61 por ciento de salario total por hora que ganan los hombres. Y cuando son tareas de cuidado, se reduce al 32 por ciento.El Banco Interamericano de Desarrollo también ha ratificado que, en América Latina y el Caribe, solo el 15 por ciento de las mujeres ocupan cargos directivos en empresas, y en las gerencias, solo una de cada diez la lidera.Desde No Es Hora De Callar es la invitación que le queremos hacer, a rodear lo avanzado y a transformar lo que no ha sido exitoso.Esta inequidad también se ve reflejada en las violencias que, según la Organización Mundial de la Salud, son diferenciadas por las condiciones de sexo y género. En el caso de violencias como el feminicidio o la explotación sexual comercial, las agresiones desmedidas siguen engrosando las cifras de víctimas, pero también ocupando un lugar importante en el producto interno bruto de los países, por la inversión en atención de salud, seguridad y justicia.Por eso, señor presidente De La Espriella, es muy importante que la equidad para las mujeres no solo esté representada en el rescate de los valores de la familia, que son necesarios, sino en un paso más adelante.Implementar modelos económicos de autosostenibilidad, herramientas de economía productiva y garantías de rutas claras y asequibles para denunciar y recibir apoyo son algunas de las acciones que hay que poner en marcha. Son herramientas clave para abordar las violencias contra las mujeres.La pedagogía nunca sobrará. Tampoco una educación que recupere una palabra: respeto. Base fundamental para interactuar en un mundo en el que todos y todas debemos caber.Pero también es indispensable volver al testimonio de quienes ya han andado el camino de la violencia y no han sido escuchadas. Porque, señor presidente, a pesar de que pareciese que no, a un gran porcentaje de sobrevivientes de violencias no se les ha escuchado. No se les cree. No se les quiere creer.Validar esos testimonios también es cambiar realidades. Las agresiones estructurales no son invenciones desquiciadas ni momentos providenciales de figurar. Hay una historia tangible detrás de cada golpe o cada palabra dicha por alguien que prometió amar. Una conversación impostergable cuando se gobierna.Desde No Es Hora De Callar es la invitación que le queremos hacer, a rodear lo avanzado y a transformar lo que no ha sido exitoso. A fortalecer acciones como la Línea 155, de la mano de la Policía, y a trabajar conjuntamente. Es uno de los retos al empezar un ciclo nuevo. Seguro, las mujeres que hoy no quieren llegar a casa, porque las está esperando un hombre violento, o desean cambiar de trabajo porque saben que su labor no es valorada, se lo van a agradecer. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. 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Al presidente De La Espriella
Las cifras, los estudios e investigaciones de diferentes organismos dan cuenta de que la inequidad subsiste en el mundo actual para las mujeres.








