Madrid (EFE).- Los aviones eléctricos podrían empezar a operar vuelos comerciales en Europa a partir de 2030, especialmente en trayectos cortos, aunque su llegada al mercado depende aún de avances tecnológicos, inversión, infraestructuras y de adaptar la regulación.
Un análisis de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA, por sus siglas en inglés) señala que el 25 % de los vuelos europeos recorre menos de 500 kilómetros, una distancia que podría cubrir la próxima generación de aeronaves eléctricas, mientras que los modelos híbridos podrían alcanzar hasta los 1.000 km.
Como indica el responsable de políticas de aviación, transporte marítimo y combustibles bajos en carbono de la Federación Europea de Transporte y Medioambiente (T&E), Tom Taylor, en entrevista con EFE, la tecnología de los aviones eléctricos avanza «a pasos agigantados», sobre todo en la densidad de potencia de los motores, la propulsión distribuida y la integración de baterías en las alas.
Entre las rutas españolas que podrían beneficiarse de estas tecnologías figuran conexiones entre la Península y Baleares y entre las islas Canarias, mientras que en el ámbito internacional se podrían cubrir trayectos como Londres–Dublín (la ruta aérea más transitada de Europa), Roma–Cerdeña o Atenas–Santorini.









