Por Fabiola Chambi | CONNECTASLa publicidad del presidente Lula Da Silva ya no se enfoca tanto en sus eufóricos discursos ni en las fotografías que lo muestran arropado por la gente. Hoy, sus videos más virales lo muestran en entrenamientos en los que exhibe su excelente estado de salud. Esta faceta de “influencer fitness” parece responder a una estrategia cuidadosamente diseñada para, a sus 80 años, proyectar fortaleza física y política de cara a una campaña en la que tendrá como principal rival al “heredero del Patriarca”, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, de 45 años.No es una elección cualquiera. Brasil debe decidir entre mantener la confianza en Lula para seguir con su proyecto político o el regreso de la dinastía Bolsonaro. Esta vez sin el liderazgo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple en prisión domiciliaria una condena de 27 años por conspiración e intento de golpe de Estado.En esta oportunidad, los comicios del gigante sudamericano tienen una relevancia aún mayor fuera de sus fronteras, pues reconfigurarían la presencia de las derechas en los gobiernos del subcontinente y su influencia en temáticas clave como el futuro del Mercosur, la política climática sobre la Amazonía, y sobre todo las relaciones con Estados Unidos, China y los BRICS. En un país altamente polarizado y cuestionado por su institucionalidad, los brasileños no solo se juegan su futuro por los próximos cuatro años, sino su validación democrática y su postura ante el intervencionismo extranjero.
Brasil, la batalla decisiva de la derecha latinoamericana
Tras la proclamación de la candidatura de Lula, arrancó formalmente la campaña presidencial en Brasil. Como nunca antes, el continente entero observa un certamen que influirá en el balance político de la región. ¿Hasta dónde llegarán las influencias foráneas?













