Las pol�ticas laborales no solo transforman el mercado de trabajo, sino que alteran el propio term�metro con el que se mide su salud. En el �ltimo lustro, el Gobierno ha puesto en marcha varias medidas de calado, desde la gran reforma de Yolanda D�az hasta la hist�rica regularizaci�n de inmigrantes. Todas ellas han impactado de lleno no solo en el empleo, sino tambi�n en las estad�sticas. De modo que comparar las cifras actuales con las de hace unos a�os provoca una distorsi�n que empieza a sembrar dudas entre los expertos.El mercado laboral atraviesa uno de los momentos m�s s�lidos de las �ltimas d�cadas. La Seguridad Social acaba de superar los 22,5 millones de afiliados y el paro se mantiene en el entorno de los 2,3 millones, m�nimo de 2007. La temporalidad ha ca�do a niveles hist�ricamente bajos, con un 40% de contratos indefinidos registrados cada mes en el Ministerio de Trabajo y una tasa global del 12,3% en el sector privado -en el p�blico a�n supera el 27%-, seg�n la EPA.Pero analizar estas grandes cifras a d�a de hoy exige algo m�s que compararlas con las registradas en a�os anteriores. Para entender lo que realmente est� ocurriendo es necesario interpretar c�mo las decisiones pol�ticas est�n transformando las propias estad�sticas. De ah� que organismos como el Banco de Espa�a o la AIReF hayan venido insistiendo en que los indicadores cl�sicos para medir la estabilidad laboral deben interpretarse con cautela porque la composici�n del empleo ha cambiado.El ejemplo m�s claro se observa en la ruptura estad�stica que provoc� la reforma laboral de 2021 por el vuelco que supuso en el marco contractual. Pero la dr�stica reducci�n de la temporalidad -la tasa en el sector privado en 2021 superaba el 24%, de modo que ha ca�do en m�s de 12 puntos- est� muy influida por el desplazamiento de los contratos temporales hacia la figura del fijo discontinuo, que cuenta como indefinido en las estad�sticas a pesar de que estos trabajadores alternan periodos de actividad e inactividad.Los fijos discontinuos merecen un cap�tulo aparte. Esta modalidad pas� de ser residual a firmarse de manera masiva, lo que llev� a servicios de estudios como Fedea o BBVA Research a advertir de que los datos de desempleo ya no eran del todo representativos porque el Gobierno no aportaba informaci�n sobre los fijos discontinuos inactivos, que no trabajan pero no figuran como parados.Hoy en Espa�a hay 940.000 trabajadores con un contrato fijo discontinuo dados de alta en la Seguridad Social, pero Trabajo sigue sin revelar cu�ntos est�n en periodo de inactividad. Las estimaciones de Randstad Research en base a los demandantes de empleo con relaci�n laboral sit�an los fijos discontinuos inactivos en el entorno de los 900.000 en julio. Es decir, pr�cticamente igualan a los activos.Con todo, el director del servicio de estudios, Valent�n Bote, afirma que "el discurso triunfalista del Gobierno no se sostiene, porque no se ha acabado con la temporalidad ni con el paro, sino que se han reducido en las estad�sticas". En su opini�n, las cifras "se han vuelto menos comparables que en el pasado" y "en algunos casos, las variables son menos fiables"."Cuando la poblaci�n activa suma de golpe tres millones de personas y la reforma laboral impide la inmensa mayor�a de la contrataci�n temporal, a la fuerza los indicadores dejan de ser comparables", apunta, por su parte, el economista Javier Santacruz, que coincide en que "la temporalidad nunca ha desaparecido, solo se ha camuflado". A la hora de tomar el pulso al mercado laboral, Bote prefiere fijarse en otros indicadores, como "la mortalidad de los contratos indefinidos (seis de cada diez no llegan a su primer cumplea�os) o el hecho de que 30.000 personas firmen m�s de un contrato indefinido dentro del mismo mes".Hace tiempo que la contrataci�n o el paro registrado dejaron de ser indicadores v�lidos para medir la estabilidad real del empleo y los economistas empezaron a prestar m�s atenci�n a variables como la afiliaci�n efectiva o las horas trabajadas. Y especialmente tras la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes, que ha provocado la segunda gran transformaci�n estad�stica. A cierre de julio se hab�an dado de alta en la Seguridad Social m�s de 260.000 regularizados. Para hacerse una idea del volumen, suponen m�s del 60% de todo el empleo extranjero creado en el �ltimo a�o y han impulsado el r�cord de afiliaci�n pese a la ca�da de cotizantes de nacionalidad espa�ola en julio.Parad�jicamente, mientras decenas de miles de inmigrantes obtienen autorizaci�n para trabajar, el desempleo entre el colectivo aumenta. Solo el mes pasado se apuntaron al paro 15.000 extranjeros. Trabajo reconoce que muchos de ellos "ya estaban en nuestro pa�s, pero carec�an de derechos". Es decir, gran parte de ese empleo ya exist�a, pero esas personas trabajaban en la econom�a sumergida. De hecho, seg�n c�lculos de Funcas, ya en las primeras semanas del proceso de regularizaci�n afloraron hasta 20.000 empleos.El propio Gobierno ha admitido que ser� necesario reinterpretar durante varios meses tanto las cifras de afiliaci�n como las del paro para aislar el impacto puramente estad�stico de la regularizaci�n. "Sabemos que parte de la regularizaci�n va a hacer que las estad�sticas, no solo de afiliaci�n sino de paro, tengan que ajustarse", afirm� recientemente el ministro de Econom�a, Carlos Cuerpo.Por su parte, la CEOE ha pedido interpretar los indicadores "con cautela", ya que parte de los regularizados pueden "estar incorpor�ndose a las estad�sticas de desempleo para acceder a programas de inserci�n laboral o facilitar su contrataci�n mediante incentivos y bonificaciones en las cotizaciones". "Esta circunstancia condiciona la comparabilidad de los datos con ejercicios anteriores y debe tenerse en cuenta a la hora de valorar la evoluci�n del mercado laboral", apuntan desde la patronal.
La regularizaci�n de inmigrantes distorsiona las cifras de empleo y siembra dudas entre los expertos
Las pol�ticas laborales no solo transforman el mercado de trabajo, sino que alteran el propio term�metro con el que se mide su salud. En el �ltimo lustro, el Gobierno ha puesto...












