WASHINGTON (AP) — Jeanine Pirro descubrió esta semana que existe una disyuntiva entre la lealtad al presidente Donald Trump y la lealtad a la realidad.La fiscal federal para el Distrito de Columbia, una férrea defensora y amiga de Trump desde hace décadas, refutó abiertamente las afirmaciones del mandatario sobre actos vandálicos en uno de sus preciados proyectos de construcción en Washington, al admitir en documentos judiciales que los daños en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln se debieron a una mano de obra deficiente.El momento se produce mientras Trump lucha por convencer a los estadounidenses de que crean lo que les dice sobre la economía, su agenda y su guerra con Irán, de cara a unas decisivas elecciones legislativas de mitad de mandato en otoño, y deja al descubierto los desafíos inherentes para su equipo a la hora de transmitir verdades incómodas que él no quiere oír. Históricamente, Trump ha recurrido a la exageración, pero este fue un episodio en el que quería que un ciudadano estadounidense, el competidor de canotaje olímpico David Hearn, fuera acusado formalmente, juzgado y posiblemente encarcelado por el acto de tocar un trozo de sellador en el estanque, que ya estaba dañado.