ExplicativoEncontró en la peluquería una oportunidad que le permitió desarrollar habilidades que la escuela no supo reconocer.Las dificultades de aprendizaje pueden pasar inadvertidas. Foto: iStockPERIODISTA05.08.2026 11:57 Actualizado: 05.08.2026 11:57

En el colegio, Sam Bell era señalada por ser “demasiado ruidosa, demasiado traviesa, demasiado intensa”. Mientras sus profesores veían problemas de comportamiento, ella enfrentaba una dificultad que nadie había identificado: la dislexia. Leer en voz alta era uno de sus mayores temores. Sabía que podía hacerlo peor que sus compañeros y que eso podía convertirse en motivo de burlas, por lo que prefería comportarse mal para que la sacaran del salón.

LEA TAMBIÉN Hoy, a sus 47 años, Sam dirige su propia peluquería en Bristol, Inglaterra, y ha trabajado como estilista para producciones de cine y televisión y para las semanas de la moda de Londres, París, Nueva York y Milán.El oficio que le abrió una puertaA los 17 años, Sam necesitaba conseguir trabajo. Su madre le había advertido que tendría que abandonar su casa si no encontraba empleo. Así llegó a una peluquería donde consiguió un puesto como aprendiz, aunque no tenía intención de convertirse en estilista. Su trabajo consistía inicialmente en lavar el cabello, barrer y conversar con los clientes por un salario de 45 libras esterlinas semanales, unos 70 dólares de la época.La peluquería reúne creatividad, técnica y comunicación. Foto:iStockLa experiencia terminó cambiando su perspectiva. “Me encantó, y fue muy liberador que por fin me dijeran que era buena en algo”, recordó.Sam permaneció más de una década en aquel salón, donde aprendió el oficio. En 2009 abrió su propio negocio y comenzó a construir una carrera que la llevaría a trabajar con celebridades, actores y modelos. LEA TAMBIÉN ‘La dislexia es mi superpoder’El diagnóstico de dislexia llegó después de que abandonara sus estudios. Sam recuerda que durante su etapa escolar nadie entendía por qué tenía tantas dificultades. “Nadie se percató jamás de que yo era disléxica”, afirmó.Con los años, su percepción sobre la condición cambió. Para ella, algunas de las características asociadas a su manera de procesar la información también se convirtieron en fortalezas dentro de su trabajo.La neurodiversidad también plantea retos en la educación. Foto:iStock“Creo que ser disléxica es mi superpoder. Tengo más imaginación que otras personas y se me da muy bien comunicarme”, aseguró.La dislexia es una diferencia neurológica de por vida que afecta la manera en que el cerebro procesa la información. Según ‘Dyslexia and Literacy International’, al menos el 10% de la población mundial tiene esta condición, equivalente a unos 800 millones de personas. LEA TAMBIÉN Sus efectos pueden variar entre individuos y generar dificultades en la educación, el empleo y la vida cotidiana. La Asociación Británica de Dislexia señala, sin embargo, que muchas personas disléxicas también desarrollan fortalezas como la resiliencia y la capacidad para resolver problemas.Una oportunidad para otros jóvenesLa experiencia de Sam también influyó en la forma en que maneja su negocio. Cada año contrata aprendices con la intención de ofrecer oportunidades a personas que no necesariamente tienen una formación académica. Uno de ellos es Tony Mitchell, quien llegó a la peluquería a los 20 años después de abandonar la carpintería. Hoy tiene 33 años y lleva más de una década trabajando junto a Sam como peluquero.Mitchell aseguró que en su empleo anterior le habían dicho que era demasiado temperamental. En el salón de Sam, en cambio, encontró un entorno que le permitió aprender y ganar confianza.Aprender un oficio puede marcar un nuevo comienzo. Foto:iStock“Siempre fui un niño tímido, y este lugar me ha ayudado a tener más confianza en mí mismo y a sentir que pertenezco a este grupo”, afirmó.La historia de Sam terminó tomando un rumbo muy distinto al que parecía marcar su paso por la escuela. Aquello que durante años fue interpretado como un defecto no le impidió prosperar; por el contrario, encontró un espacio donde su creatividad, comunicación y personalidad se convirtieron en herramientas para construir una carrera y abrirles camino a otros.Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANOREDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.