Como ocurre con muchos sectores de la economía argentina ligados al consumo, el negocio de la cerveza artesanal busca adaptarse al nuevo entorno y los cambios de la demanda.
Según el último relevamiento de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA) sobre 102 cervecerías de todo el país, el sector se caracteriza por pequeños emprendimientos y concentrado geográficamente en Buenos Aires.
La mayoría de los establecimientos se caracterizan como una pyme chica, ya que 7 de cada 10 cervecerías tienen una capacidad instalada de menos de 10.000 litros por mes. Solo un 3% opera en una escala que empieza a acercarse a semi-industria, es decir, más de 100.000 litros por mes.
El bolsillo se achica y cambian los hábitos de consumo: los argentinos compran menos veces y achican formatos
El 42% opera como fábrica pura, dedicada exclusivamente a la producción, mientras que el 27% combina producción con tap room (espacio de degustación y consumo) y el 21% integra bares propios a la operación. El 10% restante utiliza formatos alternativos, incluyendo operaciones "fasón" (producción tercerizada) y eventos esporádicos.












