“Terminen con ella”. “Quiero ver cenizas. El tiempo que sea necesario. Lo que haga falta”. Son las declaraciones del exconsejero delegado de eBay y de su antiguo director de Comunicación sobre Ina Steiner, que desataron sobre ella y su marido David una de las campañas de acoso corporativo más increíbles que pudieron ser documentadas: durante tres semanas, el equipo de seguridad de la multinacional envió a su domicilio paquetes que incluían cucarachas vivas, larvas de mosca, un feto de cerdo, una corona fúnebre y libros sobre cómo sobrellevar el duelo por la muerte de un cónyuge.
Los empleados de eBay también vigilaron físicamente los desplazamientos del matrimonio, tratando de que los Steiner se dieran cuenta de ello; intentaron instalar un localizador GPS en su coche, con el objetivo de anticiparse a sus movimientos; publicaron la dirección de su vivienda en redes sociales y plataformas de citas, organizando encuentros sexuales en su casa sin su conocimiento; y enviaron pornografía a nombre de David a sus vecinos, simulando que había habido un error con la dirección.
Todo por un boletín de comercio electrónico, aunque entonces ellos no lo sabían. “Una campaña sistemática, financiada con los recursos de una empresa de la lista Fortune 500, para aterrorizar emocional y psicológicamente a esta pareja de mediana edad... con el objetivo de disuadirlos de escribir cosas negativas en internet sobre eBay”, declaró uno de los fiscales encargados del caso.







