La congestión vehicular que enfrenta Guayaquil llevó al arquitecto y urbanista Rafael Baquerizo a desarrollar una propuesta que busca convertir nuevamente al río Guayas en un eje de movilidad. Su iniciativa plantea implementar un sistema de ferrys que conecte Guayaquil, Samborondón y Durán, como parte de una red integrada de transporte público.Baquerizo, graduado de la Universidad Virginia Tech en 2021, explicó que el crecimiento de la ciudad no es, por sí solo, la causa de los problemas de tránsito. A su criterio, el verdadero desafío radica en la falta de un sistema de movilidad inteligente que combine distintos medios de transporte.“El río es la arteria principal e histórica de la ciudad. Siempre nos hemos movido por él y puede volver a convertirse en un complemento importante para quienes viven o trabajan cerca de la ría”, explicó.PublicidadRutas fluviales para reducir el tráfico terrestreSegún Baquerizo, una persona que resida en Samborondón y trabaje en el centro de Guayaquil podría desplazarse por vía fluvial utilizando una de las rutas disponibles, reduciendo el tiempo de viaje y evitando parte del tráfico terrestre que se genera en puntos como el puente de la Unidad Nacional o el de Sauces.La propuesta contempla varias estaciones distribuidas en distintos puntos de Guayaquil, Samborondón y Durán, así como diferentes recorridos. Una de las líneas seguiría el curso del río Daule, mientras que otra conectaría directamente con Durán. A su juicio, el proyecto debe ser integral y construirse con el aporte de especialistas en hidrología, ingeniería naval, arquitectura y otras disciplinas.Embarcaciones tipo catamarán para enfrentar los obstáculos del ríoTras difundir la idea, Baquerizo comentó que recibió observaciones de personas vinculadas al sector marítimo, quienes respaldaron el uso de embarcaciones tipo catamarán. PublicidadPublicidadExplicó que esta configuración reduce la superficie de contacto con el agua, lo que ayuda a enfrentar condiciones propias del río, como la presencia de lechuguines, sedimentos y troncos que bajan desde la parte alta de la cuenca.El arquitecto señaló que un catamarán de aluminio requiere protecciones adicionales de acero para resistir posibles impactos y operar con mayor seguridad. Añadió que los motores fuera de borda también disminuirían el riesgo de que la vegetación flotante afecte el funcionamiento de las embarcaciones.Como referencia, mencionó experiencias desarrolladas en Nueva Zelanda y Australia, donde el río constituye un corredor fundamental para la movilidad urbana. También citó casos como Ámsterdam, Yakarta, Bangkok, Nueva Orleans, Miami y ciudades de China, donde el transporte acuático forma parte del sistema público, pese a enfrentar realidades geográficas y económicas distintas.Baquerizo enfatizó que el ferri no reemplazaría otros medios de transporte, sino que actuaría como un complemento. “Lo que buscamos no es eliminar completamente la congestión, sino reducirla hasta un nivel sostenible para que la ciudad pueda funcionar mejor”, sostuvo.PublicidadLa viabilidad de la Aerovía y otros sistemas de transporteEl arquitecto indicó que la solución no depende de una sola obra, sino de un conjunto de alternativas que se complementen entre sí. En ese esquema también ubica su propuesta de un tren que una el sur y el norte de Guayaquil, desde el Hospital del IESS Teodoro Maldonado Carbo hasta la autopista Narcisa de Jesús, además de la Metrovía y el futuro sistema fluvial.Respecto a otros proyectos de movilidad, consideró que el concepto de la Aerovía tiene aspectos positivos, aunque estima que su ubicación no fue la más adecuada. En su opinión, una infraestructura de ese tipo sería más útil en sectores con cerros, como Mapasingue, donde las condiciones topográficas justifican un sistema por cable, y no sobre el río.Además, señaló que las estructuras instaladas en el cauce pueden convertirse en obstáculos para la navegación, algo que, según el arquitecto, ya ocurre con algunos puentes, donde las maniobras de las embarcaciones resultan complejas.Otro aspecto que destacó fue la recuperación de la tradición naval de Guayaquil. Recordó que la ciudad fue reconocida durante siglos por la construcción de embarcaciones y lamentó que esa actividad haya disminuido con el paso del tiempo.“Perdimos nuestra identidad de astillero y creo que debemos recuperarla”, expresó, al señalar que el desarrollo de un sistema de ferrys también podría impulsar nuevamente esa industria.Financiamiento mediante alianzas público privadasEn materia económica, Baquerizo considera que proyectos de esta magnitud deben estructurarse mediante alianzas entre el sector público y la empresa privada. Afirmó que existen ejemplos exitosos en Guayaquil y que el país podría atraer inversionistas extranjeros interesados en participar en la iniciativa.Indicó que empresas internacionales podrían evaluar la viabilidad del proyecto a partir de la demanda existente y de los costos que actualmente asumen miles de ciudadanos para movilizarse, especialmente quienes utilizan taxis debido a problemas de inseguridad.También planteó que el sistema tendría un potencial turístico importante, al ofrecer recorridos con vistas panorámicas de la ciudad mientras los pasajeros se trasladan hacia sus destinos.Otro beneficio que resaltó es su utilidad durante situaciones de emergencia. Recordó que, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, la red de ferrys permitió evacuar rápidamente a miles de personas desde el sur de Manhattan. En ese sentido, considera que Guayaquil también podría disponer de este recurso ante inundaciones o desastres naturales.Baquerizo sostuvo que la iniciativa también busca reconectar a los guayaquileños con una parte importante de su historia. Recordó que generaciones anteriores utilizaban las tradicionales gabarras para cruzar el río y desarrollar actividades comerciales mucho antes del crecimiento urbano actual.“Durante siglos, toda la actividad comercial de esta zona se desarrolló a través del río. Tenemos un recurso natural extraordinario que debemos aprovechar nuevamente”, afirmó.La propuesta también incluye la construcción de muelles flotantes, capaces de adaptarse a las variaciones de la marea. Estos contarían con áreas de espera, servicios para los usuarios y acceso mediante pasarelas móviles, evitando que los cambios en el nivel del agua afecten el embarque y desembarque de pasajeros.En cuanto a la operación, Baquerizo estima que cada embarcación tendría capacidad para transportar entre 100 y 150 personas por viaje. Plantea que varios ferrys circulen simultáneamente por distintas rutas, tanto a lo largo de las riberas como en conexiones transversales entre Guayaquil, Samborondón y Durán, aunque aclara que el diseño definitivo requerirá estudios técnicos más profundos.Baquerizo señaló que la ejecución dependerá de la capacidad para atraer inversión y estructurar adecuadamente el proyecto. Considera que, si se articula una alianza sólida entre el Estado y la empresa privada, y se toman como referencia experiencias internacionales, el sistema podría desarrollarse en un plazo relativamente corto, priorizando intervenciones concretas que generen resultados visibles en pocos años. (I)