Raquel D�az MadridActualizado Mi�rcoles,

agosto

17:01A pocos d�as de que Espa�a mire al cielo para disfrutar del eclipse total de Sol del 12 de agosto, una nueva investigaci�n permite observar lo que ocurre bajo ese disco luminoso a trav�s de las im�genes de mayor resoluci�n de su superficie visible. La superficie del Sol no es una llanura tranquila de luz, sino un oc�ano de plasma en movimiento.El telescopio solar Daniel K. Inouye ha conseguido observar all� un fen�meno que los f�sicos llevaban d�cadas esperando encontrar: diminutos remolinos que aparecen cuando dos corrientes de plasma avanzan a velocidades diferentes junto a una regi�n dominada por el campo magn�tico.El hallazgo, publicado en la revista Nature, constituye la primera confirmaci�n experimental clara de las llamadas inestabilidades de Kelvin-Helmholtz en la fotosfera, la capa visible del Sol. Estas peque�as estructuras podr�an ayudar a entender c�mo se mezcla el plasma y c�mo circula la energ�a por la atm�sfera solar.Aunque el nombre resulte complicado, el fen�meno tiene una comparaci�n sencilla. Algo parecido sucede cuando el viento sopla sobre la superficie del mar y levanta ondas, o cuando ciertas nubes adoptan formas onduladas. Dos capas se mueven a distinta velocidad y la frontera entre ellas comienza a doblarse hasta formar remolinos.Este proceso ya se hab�a estudiado en la Tierra, en las atm�sferas de J�piter y Saturno y en otros lugares del espacio. En el Sol se hab�an encontrado posibles se�ales en sus capas exteriores, pero nunca se hab�a observado con esta claridad en la superficie visible.La clave ha sido el telescopio Inouye, instalado cerca de la cumbre del Haleakal, en la isla hawaiana de Maui. Su espejo de cuatro metros permite distinguir detalles de apenas 19 kil�metros sobre el Sol, una distancia diminuta en una estrella cuyo di�metro ronda los 1,4 millones de kil�metros.Las im�genes fueron tomadas el 14 de abril de 2025 en una zona magn�ticamente activa pr�xima a una mancha solar. Durante unos tres minutos, el telescopio capt� una superficie llena de rizos, franjas oscuras y peque�os torbellinos que aparec�an y cambiaban constantemente alrededor de las concentraciones magn�ticas.Los investigadores estudiaron 47 de esos remolinos. Algunos med�an apenas 25 kil�metros y otros alcanzaban los 170. Adem�s, parec�an desplazarse alrededor de las regiones magn�ticas a velocidades que llegaban a los tres kil�metros por segundo.Para comprobar que no se trataba simplemente de formas llamativas, el equipo compar� las observaciones con simulaciones inform�ticas del Sol. Los modelos reprodujeron remolinos muy parecidos, con dimensiones, velocidades y comportamientos similares a los registrados por el telescopio.La explicaci�n es que el plasma caliente de la superficie solar avanza hacia las zonas con campos magn�ticos intensos y se desv�a al llegar a sus bordes. Como las capas vecinas no se mueven al mismo ritmo, la frontera comienza a ondularse y acaba formando peque�os torbellinos.Algunos de ellos se unen entre s�, mientras que otros generan remolinos todav�a m�s peque�os. El resultado es una agitaci�n constante que mezcla el plasma magnetizado con otro material menos influido por el campo magn�tico y favorece la aparici�n de turbulencias.Las simulaciones tambi�n indican que estos v�rtices no son simples dibujos sobre la superficie. Se extienden cientos de kil�metros hacia el interior del Sol y pueden dividir las estructuras magn�ticas ocultas bajo la fotosfera en filamentos m�s peque�os.Un mecanismo oculto que retuerce el campo magn�ticoSu importancia va mucho m�s all� de la imagen. El campo magn�tico solar puede retorcerse y entrelazarse hasta acumular grandes cantidades de energ�a. Cuando esa tensi�n se libera, puede alimentar desde peque�as llamaradas hasta enormes erupciones y eyecciones de masa coronal.Estas �ltimas lanzan plasma y radiaci�n al espacio. Si viajan en direcci�n a la Tierra, pueden provocar alteraciones en sat�lites, comunicaciones, sistemas de navegaci�n e incluso redes el�ctricas. Conocer el origen de esos movimientos ayuda, por tanto, a comprender mejor la llamada meteorolog�a espacial.Los remolinos tambi�n podr�an aportar una pieza al viejo misterio de la corona solar. La superficie visible del Sol se encuentra a unos 5.800 grados, pero su atm�sfera exterior alcanza temperaturas de millones de grados. Los cient�ficos todav�a no comprenden por completo c�mo llega tanta energ�a hasta all�."La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz es probablemente uno de los mecanismos que contribuyen a calentar la atm�sfera exterior del Sol y una parte de la soluci�n al viejo enigma de por qu� las estrellas tienen coronas a millones de grados", explica Thomas Rimmele, coautor del estudio e investigador del National Solar Observatory.El nuevo estudio plantea que estas inestabilidades podr�an contribuir a transportar energ�a hacia las capas superiores. Sin embargo, los investigadores todav�a deben calcular cu�nto calor generan y qu� importancia tienen frente a otros procesos que tambi�n act�an en la atm�sfera solar.El siguiente paso ser� localizar muchos m�s remolinos mediante sistemas autom�ticos y medir mejor la energ�a que transportan. El descubrimiento no resuelve de golpe todos los secretos del Sol, pero revela un mecanismo que hasta ahora permanec�a oculto. Parte de la energ�a que termina alimentando enormes erupciones podr�a comenzar en torbellinos de apenas unas decenas de kil�metros.