(...) evitemos este sentimiento y enfoquémonos en hacer nuestro trabajo lo mejor que podamos. 5 de agosto, 2026 - 08h30Se dice que los celos son el furor del hombre. Desde la antigüedad los celos o envidia han marcado la naturaleza de los individuos. Caín mató a Abel por esos sentimientos fervientes de orgullo y celos. El rey Saúl no soportaba que la gente cantara “Saúl hirió a mil, pero David hirió a diez mil”. Esos celos hicieron que Saúl siempre buscara la manera de que David muriera. Actualmente esa ceguera de celos, envidias y orgullo continúa dentro de las esferas o ámbitos de acción en la vida cotidiana, como en el fútbol, música, cine, políticos, poder económico, etc. Muchos no aceptan que otros los superen o hayan hecho o actualmente hagan mejor las cosas que sus antecesores o sus adversarios de turno. No se miden las consecuencias de los celos y, si pueden arrastrar a otros, lo harán; y si pueden destruir a otros, lo harán. Siempre han buscado, y actualmente buscan, armas forjadas para desacreditar a sus rivales. Sin embargo, si alguien manifiesta que no pretende minimizar o cuestionar a nadie con sus opiniones, sino que más bien anhela sanamente la reivindicación de los que pueden llamar las actitudes de sus opositores, entonces, es un asunto y un calificativo que quedará en su conciencia o algún día tendrá que responder ante la historia de lo que manifestó, y más aún si proviene de la boca de alguien que pueda influir en las masas humanas. Así que, estimados lectores, evitemos este sentimiento y enfoquémonos en hacer nuestro trabajo lo mejor que podamos. (O)PublicidadÉdgar Saldaña, GuayaquilPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?