05/08/2026 a las 07:58h.

Los tiempos de Dios son perfectos. Esta frase que el rey Salomón escribió en el Eclesiastés hace 2.900 años sigue enseñándonos que el Señor actúa siempre en el momento más oportuno. Los hombres a menudo no entendemos sus razones y vivimos situaciones frustrantes, como una pérdida, un cambio de planes o, en el caso que traemos hoy, una llamada vocacional algo inoportuna.

Miguel Vinagrero es un seminarista del seminario de Getafe (Madrid). Lleva cuatro años preparándose para ser sacerdote y todavía le quedan otros cuatro de estudio, servicio y diaconado. Tiene claro que su vocación es servir a Dios y a los demás a través del ministerio ordenado, aunque no siempre fue así. Hace unos años, soñaba formar una familia junto a su novia del momento.

«Yo tenía 19 años, llevaba 3 años con mi novia y estaba estudiando Musicología. Vivía en casa con mis padres como cualquier chaval universitario. Mi intención era ser profesor de música, yo quería casarme con esta chica y quería ser profe y una vida pues normal, canónica. Yo tenía mi plan ya hecho y todo», explica ahora en una entrevista a 'Ecclesia COPE'.

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