15/07/2026 a las 09:02h.
Decidir ser sacerdote no es simplemente elegir una profesión. Es aceptar una vocación que implica renuncias profundas y permanentes. Quienes dan este paso suelen hacerlo tras un largo proceso de discernimiento, marcado por las dudas, las preguntas y la búsqueda de respuestas.
Muchos jóvenes imaginan su futuro junto a una pareja, formando una familia o viendo crecer a sus hijos. Sin embargo, quienes sienten la llamada de Dios deben plantearse un camino distinto: el del celibato, la entrega plena a la Iglesia y una vida orientada al servicio de los demás.
Aquellos que se han decantado por esta opción aseguran que no la ven como una pérdida, sino como una forma diferente de amar y de encontrar la plenitud en la fe.
De esto mismo habla Javier, cura de 27 años, en una entrevista para pódcast 'Se Buscan Rebeldes'. Preguntado sobre si de joven le ha gustado alguna mujer, él se ha mostrado muy sincero: «Por supuesto». Y es que, lejos de esquivar la cuestión, explica cómo vivió ese proceso y cómo aprendió a gestionar los sentimientos y la atracción.






