Me han citado de madrugada en el yacimiento arqueológico de Agios Atanasios, en la colina de una isla. Hay luna llena, así que mientras espero observo las vistas de la bahía de Afales y del mar Jónico.PublicidadBienvenida a Ítaca.Me doy la vuelta y un enorme telar de madera ha aparecido entre las ruinas, junto al cartel que pone Escuela de Homero. Una mujer palpa la urdimbre como si fuese un arpa. En la otra mano agarra la lanzadera, pero no teje. Tampoco desteje.Gracias por recibirme. Entiendo que con la película de Nolan todo el mundo querrá entrevistarte.No creas. ¿Qué he hecho yo más que esperar 20 años por un hombre? [Sonríe y, entonces sí, empieza a tejer] La historia solo premia la épica de la muerte, y yo sobreviví y goberné el pueblo de mi marido durante dos décadas sin derramar una sola gota de sangre. Moví los hilos de la historia sin que nadie reparase en mí porque las labores femeninas no importaban. Si mis pretendieses hubiesen tenido conocimientos más allá de lo que se supone que tenía que saber un hombre, no habría podido engañarlos durante tanto tiempo. Los pastoreé como ovejas; los esquilé y lavé su lana. La cardé, la hilé y la ovillé. Y con eso tejí y con eso sobreviví. Y mi hijo también.El mismo hijo que afirmó que la palabra corresponde a los hombres y que la autoridad de la casa y el gobierno de Ítaca le pertenecía a él, no a ti.Las mujeres siempre hemos tenido palabra, quizá los que no han tenido oído son los hombres. Yo no quería nada de todo eso. No elegí casarme con el heredero de Ítaca ni ser la guardiana de su trono, pero ¿quisieron escuchar mi opinión? Mi hijo era joven e impetuoso y hacía lo que se suponía que tenía que hacer. ¿Pudo elegir él? Si hubiese querido tejer como su madre, o exiliarse en la granja de su abuelo Laertes, ¿habría podido? Si no hubiese querido empuñar una espada, ¿le habrían dejado? ¿Cuántos de nuestros anhelos son de verdad propios? ¿Cuántos vienen impuestos y los abrazamos como si saliesen de nuestra propia alma? ¿Cuánto hay de nosotros mismos en nuestro interior y cuánto de los demás?Publicidad¿Qué peso fue más difícil de sobrellevar durante la espera, el de la soledad o el del deber?Yo nunca me he sentido sola porque siempre me he tenido a mí misma. Pero fíjate en las mujeres que se fue encontrando mi marido en su travesía, revisa esa película de la que tanto se habla en los últimos tiempos. ¿Acaso no estamos siempre aisladas? Ellos, sin embargo, van en grupo. Hacen juntos la guerra, beben en compañía, sus barcos no se mueven si en cubierta no hay más que un par de pies. Sin embargo, están solos y no lo saben. Esa es su condena. ¿O acaso es lo mismo el aislamiento que la soledad? Y el deber… Los 24 cantos de La Odisea están atravesados por el deber, de arriba a abajo. Se habla del viaje del héroe, del regreso a casa, del destino, del respeto a los dioses… Pero es una historia sobre el deber. El deber de los hombres y el deber de las mujeres. El mismo peso, pero el primero se lleva en los hombros y el segundo en el estómago. Por eso me da tanta rabia que se venda mi historia como una historia de amor. Amor y deber son cosas diferentes. El primero nos hace libres y nos permite a los seres humanos la ilusión de creernos inmortales. El segundo nos ata, pero también es lo que nos mantiene en la realidad.Eso es de Begoña Caamaño.Sí, de su obra Circe o el placer del azul, escrita en gallego. Me gustó mucho. Supongo que a vosotros también, que le habéis dedicado el Día das Letras Galegas este año. Me agrada saber que hay versiones de mi historia en las que se me permite tener amigas. Cartearme con Circe fue una de las dichas más grandes que he experimentado. Si el amor no tuviese apellido, si el amor no fuese ni fraternal ni sororal, si el amor no se viviese como una afrenta, Troya no habría caído y todas las desgracias posteriores no habrían ocurrido. Los seres humanos solemos devorarnos mutuamente en el amor, dejó escrito también Caamaño. En este siglo se ha vuelto a poner de moda revisitar los clásicos y contar de otra forma lo que ya se ha contado, pero ella fue una pionera y lo hizo en tu lengua. Tal vez por eso no es tan conocida como lo que viene de fuera.Hay una canción popular, en gallego también, que dice así: Tódalas tecedeiras / pasan o inferno en vida / pao na man / pao no pé / pao no medio da barriga.El físico no es el dolor más horrendo. Si así fuese, Circe no transformaría a los hombres en cerdos: los despellejaría vivos y después los cortaría en trocitos. Mi hijo Telémaco no estaba preparado para gobernar Ítaca no solo por su carácter fogoso, sino porque para él toda marca en el cuerpo era señal de valentía, de resistencia, de honor. Pero las cualidades de un líder no son las mismas que las de un guerrero. Por eso la que consiguió mantener a raya a los pretendientes fui yo y no él.PublicidadSe separa del telar y me doy cuenta de que, de forma imposible, durante nuestra breve charla le ha dado tiempo de componer un tapiz en donde hay varias figuras. Primero identifico a Las sirenas. Luego, el resto de nombres acuden a mis labios: Circe, Atenea, Calipso, Helena, Nausícaa, Euriclea, Leucótea, Anticlea, Escila, Eurínome, Ctimene, Caribdis, Melanto, Arete. Pestañeo dos veces y Penélope, el telar y el tapiz comienzan a esfumarse. Una voz se extiende por la colina de Ítaca:Ellas hacen avanzar la historia mientras que ellos avanzan por la historia. Ojalá en este milenio las cosas sean diferentes. Ojalá la reescritura sea el viento en las velas de la libertad.
Penélope de Ítaca: "Ellas hacen avanzar la historia mientras que ellos avanzan por la historia"
Entrevistas imposibles a personajes de ficción. Hoy viajamos con Penélope a Ítaca.













