OpiniónPocas cosas marcarán tanto el futuro como la forma en que el nuevo gobierno administre expectativas, atienda temores y reconstruya la confianza.MIEMBRO DE LOS CONSEJOS DE ADMINISTRACIÓN DE LAS FUNDACIONES: FRATERNIDAD DE MEDELLÍN, SECRETOS PARA CONTAR, EL COLOMBIANO.04.08.2026 22:01 Actualizado: 04.08.2026 22:01 Pocas veces nos detenemos a pensar en el estado de ánimo de una nación. Sin embargo, pocas cosas son tan determinantes para su futuro. Las sociedades no avanzan o retroceden solamente por el comportamiento de su economía, la fortaleza de sus instituciones o la calidad de sus políticas públicas. También lo hacen por la manera en que sus ciudadanos interpretan el presente e imaginan el mañana.Hoy, Colombia parece transitar por tres estados de ánimo diferentes.Hay un sector que mira el futuro con ilusión. Confía en que el país tomará un rumbo distinto y que la elección del nuevo presidente abrirá la puerta a una Colombia mejor. Esa esperanza es auténtica y constituye un activo valioso para cualquier gobierno; pocas fuerzas movilizan tanto como la convicción de que el cambio es posible.Pero esa ilusión también encierra un riesgo. Cuando en el imaginario colectivo se instala la idea del “milagro”, las expectativas se elevan a niveles muy difíciles de satisfacer, y cualquier distancia entre lo esperado y lo alcanzado puede derivar en profundas frustraciones. Se empiezan a esperar soluciones inmediatas para problemas complejos cuya solución exige tiempo, esfuerzo y perseverancia.En el extremo opuesto se encuentra otro sector que observa el futuro con preocupación, miedo e incertidumbre. No teme únicamente un cambio político: teme por su seguridad, por sus libertades y por la posible pérdida de derechos.Su estado de ánimo se asemeja al de un duelo. Después de la negación, el dolor y la tristeza, comienza a aparecer una cierta aceptación. Pero aceptar no significa resignarse. Para muchos, significa prepararse para una nueva realidad que consideran adversa. Por eso, comienza a emerger un espíritu de resistencia, no necesariamente orientado a la confrontación ni a incendiar el país, sino a defender de manera inteligente lo alcanzado: organizarse, fortalecer la defensa jurídica, recuperar el activismo y cuidarse mutuamente. Predomina la sensación de que durante los próximos cuatro años será difícil avanzar en materia de derechos y libertades; la prioridad será, entonces, impedir cualquier retroceso.Una sociedad agotada deja de involucrarse y termina renunciando a visualizar un destino compartido.Hoy muchos permanecen en silencio, observando las primeras decisiones. Pero el miedo prolongado rara vez permanece inmóvil. Cuando no encuentra canales para ser expresado y escuchado, puede acumularse como resentimiento y terminar estallando.Existe un tercer estado de ánimo, uno que suele pasar desapercibido: el agotamiento. Es el de quienes ya no celebran ni se indignan; simplemente están exhaustos. No comprenden cómo las disputas no solo continúan, sino que se multiplican.La persistencia de los conflictos, la agresividad del debate público y la sensación de que nada cambia han ido erosionando su capacidad de imaginar un futuro diferente. Su cansancio se convierte en distancia, y la melancolía en refugio. Es el estado de ánimo más silencioso, pero no por ello hay que subestimarlo.Estos estados de ánimo no son un asunto exclusivamente psicológico. Tienen profundas consecuencias políticas. Una sociedad esperanzada se moviliza y construye, pero también puede frustrarse si siente que no cumple con sus expectativas. Una sociedad dominada por el miedo puede organizarse para protegerse, pero también replegarse o radicalizarse. Una sociedad agotada deja de involucrarse y termina renunciando a visualizar un destino compartido.Pocas cosas marcarán tanto el futuro de Colombia como la manera en que el nuevo gobierno administre las expectativas, reconozca los temores y reconstruya la confianza, para evitar que la esperanza se convierta en decepción, el miedo en hostilidad y el cansancio en indiferencia. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Cuidado con el estado de ánimo de la nación
Pocas cosas marcarán tanto el futuro como la forma en que el nuevo gobierno administre expectativas, atienda temores y reconstruya la confianza.









