En agosto de 1964, en medio del hervor de la Feria Mundial de Nueva York, un hombre de patillas frondosas y mirada incisiva caminaba entre los pabellones del recinto de Flushing Meadows. Se trataba de Isaac Asimov, bioquímico, divulgador científico y una de las mentes más prolíficas de la literatura de ciencia ficción. Inspirado por las promesas futuristas de la feria, Asimov escribió un célebre artículo para The New York Times titulado "Visita a la Feria Mundial de 2014". En él, intentaba imaginar con precisión quirúrgica cómo sería la vida cotidiana exactamente medio siglo después.

Asimov no era un adivino de feria ni un mero contador de historias espaciales. Concebía la futurología como un ejercicio de extrapolación científica basado en las tendencias tecnológicas y sociales de su época.

Hoy, habiendo superado el horizonte temporal de sus profecías y navegando en pleno siglo XXI, nos encontramos en una posición privilegiada para juzgar su legado. ¿Vivimos en el mundo que imaginó el buen doctor o la realidad tomó un atajo completamente insospechado?

Los Aciertos Asombrosos: Donde Asimov dio en el blanco

Resulta escalofriante releer los ensayos de Asimov y comprobar la precisión con la que retrató varios de los pilares de nuestra era digital. En una época dominada por las válvulas de vacío y los teléfonos de disco, Asimov proyectó avances que hoy damos por sentados.