NoticiaLa industria de los pagos se prepara para una nueva etapa en la que programas de IA ejecutarán transacciones de manera autónoma usando stablecoins.Para Colombia, las stablecoins son mucho más que una opción para pagos internacionales. Son la base sobre la que agentes de IA operarán de forma autónoma, liquidando pagos transfronterizos en segundos Foto: El Tiempo / cortesíaPERIODISTA ECONÓMICO04.08.2026 17:52 Actualizado: 04.08.2026 17:52
La forma en que las personas pagan compras, reciben remesas o envían dinero al exterior podría cambiar nuevamente durante los próximos años. Pero esta vez el protagonista no será una nueva tarjeta, una aplicación bancaria o una billetera digital, sino la inteligencia artificial (IA).La industria tecnológica y de pagos ya trabaja en el desarrollo de los llamados pagos agénticos, un sistema mediante el cual programas de inteligencia artificial podrán ejecutar transacciones por sí solos, siguiendo instrucciones previamente definidas por los usuarios o las empresas, sin necesidad de autorizar manualmente cada operación. LEA TAMBIÉN El anuncio cobra relevancia en Colombia tras la llegada de la plataforma de infraestructura para pagos con stablecoins Blockradar, que busca ofrecer la tecnología para que bancos digitales, fintechs y plataformas de remesas puedan administrar este tipo de activos digitales sin desarrollar su propia infraestructura. Las stablecoins son criptomonedas cuyo valor permanece estable porque cada unidad está respaldada por un dólar estadounidense. A diferencia de activos como el bitcoin, no están diseñadas para especular con su precio, sino para facilitar pagos internacionales, remesas y operaciones empresariales con menores costos y mayor rapidez. Según el comunicado, Colombia ya ocupa el quinto lugar en América Latina por movimiento de criptomonedas, según datos de Chainalysis, mientras que el uso de stablecoins gana terreno como alternativa para realizar pagos internacionales o proteger el ahorro frente a la volatilidad de las monedas locales. En Colombia las remesas alcanzan cifras récord y se acercan a los US$ 14.000 millones anuales. Foto:Sergio Acero. EL TIEMPOSiguiente pasoLa siguiente etapa, sin embargo, apunta a que no sean solo las personas quienes utilicen estos activos digitales. Grandes compañías como Coinbase, Google y Stripe ya desarrollan estándares tecnológicos para que agentes de inteligencia artificial puedan ejecutar pagos de forma segura y automática, un mercado que, según estimaciones de Juniper Research citadas en el documento, podría pasar de mover cerca de 8.000 millones de dólares este año a alrededor de 1,5 billones en 2030. "Para mercados como Colombia, las stablecoins representan mucho más que una alternativa para pagos internacionales. Son la base sobre la que los agentes de IA podrán operar de forma autónoma, liquidando pagos transfronterizos en segundos mientras cumplen reglas de riesgo y cumplimiento previamente definidas. La infraestructura debe estar preparada para ese futuro antes de que llegue", afirmó Morgan Williams, cofundadora de Blockradar. LEA TAMBIÉN La lógica detrás de esta evolución es que un agente de inteligencia artificial podría necesitar realizar miles de pequeños pagos durante el día —por ejemplo, para acceder a información, contratar servicios digitales o renovar suscripciones— sin depender de horarios bancarios ni de aprobaciones humanas. Las stablecoins permiten efectuar estas operaciones casi en tiempo real y con costos menores frente a los mecanismos tradicionales. Aunque este mercado todavía representa una fracción muy pequeña del volumen global de pagos digitales, la industria considera que la tendencia será creciente. Solo en 2025 las stablecoins movieron más de 33.000 millones de dólares en el mundo, aunque la mayoría fue por personas y empresas. El desafío, según plantea la compañía, ya no consiste solo en ampliar el uso de las monedas digitales, sino en construir la infraestructura tecnológica que permita a los sistemas de inteligencia artificial ejecutar pagos de forma segura, auditada y bajo reglas previamente establecidas, un escenario que podría redefinir la forma en que se realizan las transacciones internacionales durante los próximos años.








