La triste noticia del fallecimiento de Pablo V�zquez a una edad tan temprana como los sesenta a�os ha causado una gran tristeza a quienes hemos sido sus amigos durante muchos a�os. Han sido numerosas las notas de prensa que han recordado tanto los cargos que desempe�� en la administraci�n p�blica como sus actividades relacionadas con el mundo de la pol�tica. Pero yo prefiero presentar en este art�culo algunos recuerdos personales y unas reflexiones generales sobre el papel del economista que asesora a quienes deben adoptar decisiones de contenido pol�tico.El Pablo V�zquez que yo conoc� hace ya m�s de treinta y cinco a�os era un joven que empezaba su carrera profesional en el mundo de la econom�a, con una clara vocaci�n universitaria. Y le apoy� cuanto pude en aquellos primeros tiempos, siendo perfectamente consciente de su calidad personal e intelectual, que ya permit�a predecir un futuro profesional brillante, que se desarrollar�a y consolidar�a con el paso del tiempo. Tras cursar la carrera de Derecho en la Universidad Complutense, ampli� estudios de econom�a en la Universidad de California en Berkeley, donde ya se centr� en el estudio de temas que pon�an en relaci�n el an�lisis econ�mico con las pol�ticas p�blicas, campo al que dedic� la mayor parte de su actividad posterior. En concreto, trabaj� en Berkeley con Barry Eichengreen, un gran experto en el estudio de los aspectos institucionales de la pol�tica econ�mica, en especial en el campo de las relaciones econ�micas internacionales. No fue sorprendente, por ello, que, llegado el momento de buscar un tema para su tesis doctoral, me propusiera el estudio del papel de los lobbies y los grupos de inter�s en el marco de la Uni�n Europea.Realiz� un excelente trabajo, que le permiti� obtener un doctorado en econom�a y consolidar su vida acad�mica. Tras pasar la fase de aprendizaje de un profesor ayudante y colaborar en cursos, seminarios y proyectos de investigaci�n, gan� sus primeras oposiciones y fue nombrado profesor titular de econom�a aplicada de la Universidad de Cantabria. M�s adelante concursar�a y obtendr�a la misma plaza en el Departamento de Econom�a P�blica y Aplicada en la Universidad Complutense, puesto que segu�a ocupando en la actualidad.Su vida pol�tica empez� en el gabinete del presidente Aznar. Y m�s tarde fue Subsecretario de Sanidad y Presidente de INECO y de RENFE. Pero el trabajo de Pablo, aunque muy ligado a la vida p�blica, fue bastante diferente del que podr�a esperarse de un pol�tico convencional. Durante varios a�os fue director ejecutivo de FEDEA; y desde 2023 presid�a la Fundaci�n Reformismo 21, dependiente del Partido Popular. Ese mismo a�o fue elegido diputado a Cortes. Pero solo permaneci� en el cargo unos meses. Como me explicaba un d�a, pronto comprendi� que centrar su vida y su trabajo en el Parlamento, aplaudiendo a los propios y criticando a los adversarios, no era lo suyo. Y el nombramiento en Reformismo 21 le permiti� seguir estrechamente ligado al mundo de la pol�tica y, al mismo tiempo, no limitarse a la pol�mica del d�a a d�a y dedicarse, en cambio, a cuestiones de mayor profundidad e importancia en el largo plazo.George Stigler, el gran experto en la teor�a de la regulaci�n, insist�a en la idea de que el papel de los economistas en el dise�o de las pol�ticas p�blicas es muy relevante. Y no s�lo porque sean capaces de formular teor�as originales o modelos innovadores. Se�alaba, en concreto, Stigler que un economista que consiga hacer desaparecer una norma ineficiente en un determinado pa�s presta un gran servicio a la sociedad, ya que la reforma puede elevar de manera significativa el bienestar de sus habitantes. Ahora bien, no es el economista el que toma la decisi�n final; esto lo hace el pol�tico. Pero el economista, con un conocimiento m�s profundo de los efectos de dicha norma o dicha regulaci�n, es quien tiene que convencer al pol�tico, con argumentos t�cnicos, de lo que debe hacer.Y creo que esta ha sido la funci�n desempe�ada por Pablo V�zquez en muchas de sus actividades; funci�n para la que estaba extraordinariamente dotado. Su prematura desaparici�n no s�lo supone, como antes se�alaba, una gran tristeza para sus numerosos amigos. En la compleja situaci�n en la que hoy nos encontramos en Espa�a, este pa�s necesita, sin duda, m�s economistas como �l.Francisco Cabrillo, Catedr�tico Em�rito de Econom�a de la Universidad Complutense. Fundaci�n Civismo
Pablo V�zquez: Econom�a y Pol�tica
Han sido numerosas las notas de prensa que han recordado tanto los cargos que desempe�� en la administraci�n p�blica como sus actividades relacionadas con el mundo de la...











