La ciencia de quedarse
Hay quien necesita recorrer el mundo para encontrar su lugar. Josep Pascual lo encontró de niño, en la barca de su padre y de su abuelo, frente a l’Estartit. Es un alma libre cuya libertad consiste en la precisión y la constancia, estudiando algo tan inmenso como el mar desde un pequeño pueblo costero. A los 13 años medía la lluvia con un bote de conservas y un tubo de aspirinas. Fabricó sus propios instrumentos y convirtió la observación en una forma de vida. Durante más de medio siglo ha regresado, día tras día, al mismo mar, construyendo una de las series de datos sobre la temperatura y el nivel del agua más valiosas del Mediterráneo. Hoy sus registros ayudan a científicos de todo el mundo a estudiar el cambio climático y esa trayectoria acaba de ser reconocida con uno de los Bluewave Awards, impulsados por Bluewave Alliance e Isdin.
¿Cuándo aprendió a leer los cielos?
Observando a mi padre y a mi abuelo, pescadores artesanales. Empecé a salir con ellos a los cinco o seis años.
¿Ellos le enseñaron?











