NoticiaUn estudio encontró diferencias biológicas entre personas con obesidad que podrían explicar por qué algunos pacientes pierden más peso que otros.Una investigación de Mayo Clinic identificó tres tipos biológicos de obesidad y encontró que uno de ellos, asociado con menores niveles de hormonas de saciedad, respondió mucho mejor a la tirzepatida. Foto: Getty ImagesPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD04.08.2026 16:28 Actualizado: 04.08.2026 16:28

¿Por qué algunas personas pierden una cantidad considerable de peso cuando reciben medicamentos basados en GLP-1, mientras que otras obtienen resultados más modestos? Una investigación de Mayo Clinic ofrece una posible explicación al identificar diferencias biológicas entre pacientes con obesidad que podrían determinar su respuesta a determinados tratamientos. LEA TAMBIÉN El estudio, publicado en la revista Gastroenterology, identificó un subtipo biológico de obesidad que responde especialmente bien a la tirzepatida, un medicamento que imita dos hormonas naturales involucradas en la regulación del apetito y de la glucemia. Los resultados abren una nueva posibilidad para avanzar hacia tratamientos más personalizados de la obesidad, de acuerdo con los investigadores.El estudio identificó un subtipo conocido como “intestino hambriento”. Foto:iStockLa investigación encontró un grupo de pacientes que produce niveles más bajos de hormonas naturales encargadas de regular el apetito. Estas personas, además, presentan un vaciamiento gástrico más rápido y reportan una mayor sensación de hambre después de las comidas.Los investigadores describen este grupo como un subtipo del denominado fenotipo de obesidad del “intestino hambriento”, una condición caracterizada por una duración anómala de la sensación de saciedad. De acuerdo con los hallazgos, las personas que presentan este tipo de obesidad pueden consumir porciones normales de comida, pero experimentar hambre nuevamente con mayor rapidez y, por ello, picar entre comidas con más frecuencia.La diferencia encontrada en la respuesta al tratamiento fue considerable. Los pacientes pertenecientes a este grupo perdieron una media del 21,5 % de su peso corporal después de seis meses de tratamiento con tirzepatida, mientras que quienes pertenecían a los otros grupos identificados en la investigación perdieron, en promedio, el 11,7 %.En otras palabras, el grupo caracterizado por niveles más bajos de las hormonas relacionadas con la saciedad logró una reducción de peso cercana al doble de la observada en los demás participantes. LEA TAMBIÉN Tres tipos biológicos de obesidadPara llegar a estos resultados, los investigadores estudiaron a 483 adultos con obesidad. El análisis permitió identificar tres tipos biológicos diferentes de la enfermedad, lo que refuerza la idea de que la obesidad no responde a un único mecanismo.Aproximadamente uno de cada cuatro participantes producía niveles más bajos de GLP-1 y de otras hormonas que ayudan a las personas a sentirse saciadas después de comer.Esta diferencia hormonal podría ser relevante para comprender por qué determinados tratamientos funcionan mejor en algunas personas que en otras. En el grupo identificado con menores niveles de estas hormonas, la respuesta a la tirzepatida fue significativamente mayor que en los otros tipos de obesidad estudiados.La semaglutida ayuda a reducir los antojos de alcohol y de comida. Foto:iStockEl hallazgo también aporta información sobre el funcionamiento del organismo en este subtipo de la enfermedad. Los investigadores encontraron que la reducción de los niveles hormonales estaba asociada con una menor producción de hormonas en el intestino, y no con diferencias en el microbioma intestinal.Este resultado proporciona nuevos elementos para comprender la biología del denominado “intestino hambriento” y las razones por las cuales algunas personas pueden experimentar una sensación de hambre más persistente después de consumir alimentos.Hacia tratamientos personalizadosPara Andres Acosta, M.D., Ph.D., gastroenterólogo e investigador en obesidad de Mayo Clinic en Minnesota y autor sénior del estudio, los resultados reflejan la complejidad de la enfermedad.“La obesidad es una enfermedad compleja impulsada por diferentes mecanismos biológicos”, afirma Acosta. Según el investigador, los resultados sugieren que es posible comenzar a identificar qué pacientes tienen mayores probabilidades de responder a terapias específicas, en lugar de abordar la obesidad como si se tratara de una sola enfermedad.Esta perspectiva plantea un cambio en la forma de entender el tratamiento. En lugar de utilizar necesariamente la misma estrategia para todas las personas con obesidad, los investigadores plantean la posibilidad de utilizar las características biológicas individuales para determinar qué terapia puede ofrecer mejores resultados. LEA TAMBIÉN El ozempic sirve para tratar la diabetes y también está siendo usado para perder peso. Foto:Getty ImagesLa identificación de estos subtipos podría ser especialmente relevante debido a las consecuencias que puede tener la obesidad sobre la salud. Según el comunicado de la investigación, esta enfermedad incrementa el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, determinados tipos de cáncer y muchas otras enfermedades crónicas graves.En ese contexto, determinar de manera más temprana cuál puede ser el tratamiento adecuado podría contribuir a mejorar los resultados de salud a largo plazo.El hallazgo todavía no cambia la práctica clínicaAunque los resultados apuntan hacia una posible aplicación de la medicina de precisión en el tratamiento de la obesidad, los autores advierten que todavía hacen falta estudios prospectivos antes de que este enfoque pueda incorporarse a la práctica clínica habitual.Por ahora, la investigación representa un paso hacia una comprensión más detallada de las diferencias biológicas que existen entre las personas con obesidad y de cómo esas diferencias pueden relacionarse con la respuesta a determinados medicamentos.El estudio, en particular, pone el foco en la relación entre las hormonas intestinales, la sensación de saciedad, el vaciamiento gástrico y la respuesta a la tirzepatida. El hecho de que los pacientes con el subtipo de “intestino hambriento” hayan registrado una pérdida media de peso del 21,5 % frente al 11,7 % de los otros grupos sugiere que las características biológicas de cada paciente podrían ser determinantes para explicar los resultados de una terapia. LEA TAMBIÉN Así, la pregunta sobre por qué un medicamento basado en hormonas relacionadas con el apetito funciona mejor en algunas personas que en otras podría estar comenzando a encontrar una respuesta: la obesidad no sería una enfermedad biológicamente idéntica en todos los pacientes.Los investigadores consideran que identificar estas diferencias puede acercar el tratamiento de la obesidad a un modelo más preciso e individualizado, aunque todavía será necesario realizar nuevas investigaciones para determinar cómo y cuándo podría aplicarse este conocimiento en la atención clínica.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.