Ávila (EFE).- El incendio forestal de Burgohondo (Ávila), el mayor de la historia de España con más de 50.000 hectáreas quemadas, que se declaró el pasado 22 de julio tardará al menos un mes más en darse por extinguido, mientras que su vigilancia para evitar reactivaciones se prolongará mas allá del verano.

El técnico del Servicio de Incendios Forestales de la Junta de Castilla y León Miguel García ha explicado a EFE que las características del fuego, que se mantiene en Índice de Gravedad Potencial (IGR) 2, hacen complicado que su control y posterior extinción puedan producirse en un plazo breve de tiempo.

Ha explicado que, al margen de cuestiones más técnicas, la decisión de mantener el nivel IGR 2 este incendio, con 160 kilómetros de perímetro, responde a la «amenaza» que las llamas del interior del perímetro puedan constituir para las personas o los bienes que se encuentran en el exterior, a través de reactivaciones.

Como ejemplo ha puesto la reproducción del pasado domingo en el municipio de La Adrada, en el Alto Tiétar, que obligó a evacuar nuevamente a una urbanización, pocos días después de que retornaran a sus casas tras abandonarlas cuando la situación era crítica hace una semana.