La lactancia materna en El Salvador y el detalle del parto que cambió la experiencia de una madre primeriza (Imagen ilustrativa Infobae)La lactancia materna fue para Ingrid De La O Bernal, madre primeriza salvadoreña de 38 años, una experiencia atravesada por dolor, falta de orientación previa y aprendizaje junto a su hijo. “Fue doloroso”, recuerda sobre los primeros días, marcados por problemas de agarre, grietas y sangre en los senos.“No tuve ninguna clase antes de que el niño naciera, solo el día del parto una enfermera me explicó cómo debía colocarlo”. Los problemas con el agarre del bebé provocaron grietas y sangre en los senos. “Cada vez que le daba de comer, las primeras semanas, lloraba del dolor”, relata. La pediatra recomendó crema para sanar, pero la imposibilidad de amamantar durante ese tratamiento sumó preocupación en ella.PUBLICIDAD“Me dijeron que el niño también tenía que aprender, que a medida que creciera vaciaría el pecho más rápido”, cuenta. Con el tiempo, la alimentación se volvió más fluida y el dolor cedió. “La pediatra me explicó que la saliva del niño manda una señal para producir más leche”, detalla.La experiencia de Ingrid De La O Bernal expone las brechas de información sobre la lactancia materna en el espacio de salud privada en la que ella fue atendida. “Me tuve que asesorar por mis propios medios, buscando información en redes sociales y confirmando con la pediatra”, señala.PUBLICIDADMadre observa en su celular una imagen que ilustra procesos de la lactancia materna de un bebé. (Imagen Ilustrativa Infobae)La madre reconoce que el entorno familiar y social, aunque en ocasiones bienintencionado, aporta ideas y consejos desactualizados. “A veces lo que funcionó a los abuelos ya está pasado”, apunta.El regreso al entorno laboral no supuso un obstáculo para Ingrid De La O Bernal. Su empleo remoto y la flexibilidad de su jefa le permitieron establecer espacios para amamantar o extraer leche sin restricciones. “Tengo el permiso para hacerlo cuando lo necesito”, afirma.En contraste, la rigidez institucional en torno al uso de fórmulas infantiles generó angustia. “En el Seguro Social satanizan la fórmula, decían que solo leche materna, y eso me metió miedo”. Pese a la recomendación de un pediatra privado que desestimó mitos sobre la fórmula y los gases, el temor la llevó a mantener la lactancia exclusiva.PUBLICIDADPese a que una madre no debería sentir incomodidad por alimentar a su bebé en espacios públicos, en la esfera pública, Ingrid optó por la discreción. “Siempre busco un rincón o me tapo porque temo que alguien me grabe y me exponga en redes”, comparte.Una madre amamanta a su hijo en un banco de un parque, mientras dos mujeres transeúntes la miran con desagrado, pese al proceso natural de dar leche a los bebés. (Imagen Ilustrativa Infobae)La falta de espacios adecuados para la lactancia en la ciudad refuerza ese sentimiento de incomodidad y la necesidad de protección.Para Ingrid De La O Bernal, la lactancia materna está marcada por el dolor físico y la superación de miedos, pero también por el vínculo con su hijo. “Quizá lo describiría como doloroso, pero mágico”, define.PUBLICIDADLa madre resalta la capacidad del cuerpo para adaptarse a las necesidades del bebé y el consuelo que el contacto genera en los momentos de enfermedad o inseguridad. “Ellos buscan estar seguros, escuchar el corazón de mamá”.