El proceso de regularización extraordinaria ha tenido un efecto 'colateral' claro en las cifras de desempleo que ha llevado a que julio, un mes que tradicionalmente conlleva una reducción del paro registrado, anote el mayor repunte en 18 años. Pero, ¿a qué se debe ese impacto y hasta dónde llega? ¿Y cómo afecta a cuestiones como el gasto en prestaciones y subsidios por desempleo?Los datos del SEPE muestran que, mientras los extranjeros son el elemento dinamizador del incremento de la afiliación, se están convirtiendo en un lastre para el retroceso del paro registrado. Solo suponen un 15% del 'stock' de desempleados, pero explican el 79,6% del incremento del paro en junio. Es más, en términos interanuales, el paro nacional cae en 124.066 personas (5,97% menos), mientras el foráneo sube en 30.959 (9,48%): sin este último componente, el descenso interanual del 3,68% en paro total habría sido un tercio mayor.

El motor de este repunte no está en las personas que pierden su trabajo, sino en los parados extranjeros sin empleo anterior. Un colectivo que tradicionalmente se asocia con los jóvenes que inician su andadura en el mercado laboral, pero que cada vez más incluye a foráneos recién incorporados al circuito 'formal' del mercado laboral. Es decir, personas que trabajaban en la economía sumergida, pero nunca han cotizado. Por eso las oficinas de empleo los registran como nuevos demandantes parados.