La regularización de inmigrantes sigue determinando la evolución del número de afiliados a la Seguridad Social. En julio se incorporaron 41.700 cotizantes, un aumento provocado íntegramente por la entrada de extranjeros. En concreto, el número de afiliados extranjeros se incrementó en 66.600 personas, lo que significa que se produjo un descenso del número de cotizantes españoles de 24.300 personas. En el último año se han afiliado a la Seguridad Social casi 421.000 extranjeros, frente a 222.000 nacionales. Esto significa que el 65% del aumento de la afiliación interanual se debe ya a los inmigrantes. De hecho, el ritmo de creación de empleo entre los españoles se está frenando, hasta el nivel más bajo desde el final de la pandemia. Estos datos indican que el ritmo de creación de empleo se estaría ralentizando, un cambio que estaría oculto en la estadística de afiliaciones por la gran incorporación de afiliados extranjeros gracias a la regularización. Si se observa sólo el empleo nacional, a finales de 2025 el crecimiento interanual superaba los 300.000 y ahora no llega a 222.000. Una importante pérdida de tracción que difícilmente se podría compensar con extranjeros si no hubiera este proceso extraordinario. Pero con los extranjeros que se han podido apuntar a la Seguridad Social, el número total de cotizantes ha superado por primera vez los 22,5 millones. Sin embargo, como la regularización no está vinculada a que los inmigrantes tengan un contrato de trabajo, también está aumentando el número de desempleados. En total, en julio aumentó el paro en 19.500 personas. Se trata del peor dato registrado en un mes de julio, que tradicionalmente es muy bueno para el desempleo, desde el año 2008, cuando estalló la burbuja inmobiliaria. En total, el número de extranjeros desempleados aumentó en 15.500 personas, de las cuales el 73% no tenían un empleo previo. Tras esta subida, el número de desempleados ha vuelto a superar los 2,3 millones. Aun así, se trata del mes de julio con menos desempleados desde 2007, en pleno pico de la burbuja inmobiliaria. Crecimiento por sectores El crecimiento del empleo está siendo especialmente intenso en actividades de bajo valor añadido, que son las que, mayoritariamente, dan trabajo a los inmigrantes regularizados. Por ejemplo, el comercio minorista creó en julio 52.200 empleos desestacionalizados, esto es, eliminando el componente propio del momento del año. Se trata de una creación de empleo muy fuerte que evidencia el impacto de la concesión de papeles. También la hostelería incorporó a 30.000 personas más de lo habitual. Y las actividades sanitarias y de cuidados, donde también hay una alta presencia de extranjeros atendiendo a personas mayores, aumentaron el número de cotizantes en 47.700 personas. Estos datos corroboran que la regularización está contribuyendo a sacar muchos empleos de bajo valor añadido de la economía sumergida. El ritmo de aumento de las afiliaciones es el más alto desde el final de la pandemia. En concreto, en el último año han empezado a cotizar 643.000 personas. De esta forma, España deja atrás la ralentización del número de afiliaciones previa a la regularización. Antes de este proceso, el avance de las cotizaciones había frenado a 475.000 personas. Esto permite compensar el ritmo de las jubilaciones y seguir aumentando la ratio de trabajadores por pensionista. La regularización de inmigrantes sigue determinando la evolución del número de afiliados a la Seguridad Social. En julio se incorporaron 41.700 cotizantes, un aumento provocado íntegramente por la entrada de extranjeros. En concreto, el número de afiliados extranjeros se incrementó en 66.600 personas, lo que significa que se produjo un descenso del número de cotizantes españoles de 24.300 personas.