Cuando aumenta la humedad, uno de los errores más habituales al usar el aire acondicionado es bajar demasiado la temperatura con la esperanza de enfriar antes la casa. Sin embargo, los técnicos advierten de que esta práctica no soluciona el verdadero problema y puede disparar el consumo eléctrico sin mejorar el confort.
La humedad elevada dificulta que el sudor se evapore correctamente, por lo que la sensación de bochorno permanece incluso cuando el termómetro marca una temperatura moderada. Ante esa incomodidad, muchas personas reducen varios grados el aire acondicionado, aunque el ambiente no necesita necesariamente más frío, sino perder parte de la humedad acumulada.
Los especialistas explican que el equipo necesita tiempo para enfriar el aire y retirar el exceso de humedad. Seleccionar una temperatura extremadamente baja no hace que el aparato trabaje con mayor rapidez. En cambio, lo obliga a funcionar durante más tiempo y aumenta el gasto energético, además de generar un contraste térmico poco agradable.
La solución pasa por mantener una temperatura estable y utilizar, cuando el aparato lo permita, el modo deshumidificación o función ‘dry’. Este ajuste ayuda a reducir la humedad ambiental sin enfriar la estancia de manera excesiva. De este modo, el aire se percibe menos pesado y la sensación de bienestar puede mejorar sin necesidad de seguir bajando los grados.












