El matcha ya no es una simple bebida de nicho, sino uno de los grandes símbolos de la nueva cultura del bienestar. En esta transformación, Júlia Vigas, junto a sus socias Mónica y Pepa, encontró las bases de su nuevo negocio: (re)set Matcha Bar. Un espacio, ubicado en la calle Casanova, 189 (Barcelona), que va más allá de una cafetería especializada. El proyecto nace con la intención de elevar esta tendencia a través de una experiencia que combina gastronomía funcional, diseño y la filosofía japonesa de parar, reconectar y empezar de nuevo. “Hemos estado trabajando en el proyecto durante dos años antes de que saliera a la luz. Ha sido un proceso muy cuidado, desde la construcción de la marca y la búsqueda del local hasta el diseño del espacio, la selección del producto y el desarrollo de la carta. Queríamos que (re)set tuviera una identidad propia y que cada detalle formara parte de una experiencia coherente”, inicia la propia emprendedora explicando a Vanitatis. “Queremos que (re)set sea ese pequeño momento del día en el que paras, te cuidas y vuelves a conectar contigo. De ahí nace también el nombre: de la idea de hacer una pausa y empezar de nuevo, aunque solo sean unos minutos dentro de una rutina muy intensa. Nuestra filosofía parte de entender el bienestar de una forma realista y disfrutable. Creemos que cuidarse no debería sentirse como una obligación, algo restrictivo o reservado para unos pocos, sino como un hábito cotidiano que también puede ser apetecible, bonito y social”, acaba indicando sobre la filosofía de negocio. Precisamente, la inspiración llegó durante un viaje a Japón, donde descubrieron no solo la calidad del producto, sino todo un universo alrededor de su preparación y consumo. “Allí descubrimos el matcha de verdadera calidad y entendimos todo lo que había detrás del producto: su origen, su preparación y el cuidado con el que se trabaja”, explica Vigas. A su vez, también conocieron cafeterías especializadas este un único producto en otras ciudades del mundo, como Los Ángeles o Nueva York. “Ahí fue cuando vimos que existía todo un universo alrededor del matcha que todavía no se había desarrollado en Barcelona”. Por ello, la carta de (re)set Matcha Bar gira alrededor de un matcha japonés de primera cosecha, acompañado de bebidas elaboradas con ingredientes naturales, fruta fresca y superalimentos como proteína, colágeno, maca, espirulina o melena de león. Una propuesta que busca alejarse de los productos artificiales y apostar por una alimentación consciente sin renunciar al disfrute. Imagen de (re)set Matcha Bar. (Cortesía) “Me gustaría que, al entrar por primera vez, sintiera que ha descubierto un lugar diferente: con una energía que invita a quedarse. Queremos que todo, desde el espacio hasta la forma de presentar cada bebida y el trato cercano de nuestro equipo, despierte curiosidad y haga que la experiencia se sienta especial, pero al mismo tiempo natural y cercana. Y al salir, espero que se lleve mucho más que un buen matcha: la sensación de haber disfrutado de algo que le sienta bien, de haber descubierto nuevas formas de tomarlo y, sobre todo, las ganas de volver”, expresa con ilusión a nuestro digital. Un proyecto personal tras años vinculada al emprendimiento familiar La llegada de (re)set supone una nueva etapa profesional para Júlia Vigas, que además es presidenta de la Fundación Alcántara y ha estado vinculada durante años a la gestión de proyectos familiares. “Vengo de una familia de empresarios y desde pequeña he vivido muy de cerca valores como el esfuerzo, la constancia y la importancia de crear y hacer crecer proyectos”, nos cuenta. No obstante, a pesar de llevar años trabajando junto a su marido Thiago Alcántara en sus empresas familiares, la también creadora de contenido sintió la necesidad de desarrollar una iniciativa propia. “Soy una persona muy inquieta y sentía que había llegado el momento de canalizar toda esa experiencia en un proyecto propio, conectado con mis intereses y con mi forma de entender las cosas”, anota a Vanitatis. El espacio de (re)set Matcha Bar en Barcelona. (Cortesía) El camino hasta la apertura no ha sido inmediato. “El mayor reto ha sido transformar una idea que teníamos muy clara en la cabeza en un proyecto real, sin perder su esencia durante el camino. Han sido dos años de tomar decisiones constantemente: encontrar el local adecuado, desarrollar la marca, diseñar el espacio, construir la carta y buscar un producto que respondiera al nivel de calidad que queríamos ofrecer”, concluye. Tres socias, tres perfiles y una misma visión Uno de los pilares del proyecto es precisamente la complementariedad entre sus fundadoras. “Cada una aporta una visión y unas fortalezas diferentes”, explica Vigas. Mónica está centrada en el producto, la dirección creativa y el día a día del espacio; Pepa lidera la parte financiera y operativa; y ella se ocupa principalmente de la comunicación, el marketing, las colaboraciones, los eventos y el crecimiento de la marca. Una fórmula que, según la propia Jùlia Vigas, ha sido clave para construir un proyecto más sólido. “Tenemos personalidades y fortalezas distintas, y precisamente ahí está nuestro equilibrio en entender el poder de la suma de nuestras tres miradas”. El auge del matcha: ¿moda pasajera o cambio de hábitos? La popularidad del matcha ha crecido de forma exponencial en los últimos años, impulsada también por las redes sociales. Sin embargo, el fenómeno responde a un cambio más profundo que una simple moda. “Su crecimiento forma parte de un cambio más amplio en la manera en la que consumimos y nos relacionamos con la alimentación. Cada vez buscamos entender mejor qué tomamos, de dónde procede y qué nos aporta. También queremos alternativas que encajen con nuestro ritmo de vida y que combinen sabor, calidad y bienestar, sin tener que elegir entre cuidarnos y disfrutar” Sin embargo, este poder aguarda un enorme reto. “Que no se pierda el valor real del producto. La popularidad puede despertar la curiosidad, pero son la calidad y la forma de integrarlo en la rutina las que harán que permanezca”, dice Jùlia Vigas, fundadora de (re)set Matcha Bar. Una mirada (personal) hacia el futuro Además, a partir de ahora, compaginará este nuevo proyecto con la dirección de la Fundación Alcántara y su vida familiar. “Convivo con muchas facetas a la vez: soy madre, emprendedora, presidenta de la Fundación Alcántara y también participo activamente en la gestión de nuestras empresas e inversiones familiares. Todas forman parte de mí y, aunque a veces puede ser exigente, intento que no compitan entre ellas, sino que se complementen”. Una experiencia que, según explica, le ha permitido trasladar aprendizajes de un ámbito a otro. “La Fundación me ha enseñado mucho sobre responsabilidad, compromiso y la importancia de construir proyectos con un propósito claro. Emprender con (re)set me ha permitido desarrollar una parte más creativa y crear una marca desde cero”, asegura. “También es importante la organización familiar. Ahora Thiago está en una etapa profesional con mayor flexibilidad y eso nos permite repartirnos mejor, acompañarnos en nuestros respectivos proyectos y encontrar un equilibrio más real entre el trabajo y la familia. Para mí, poder desarrollar todas estas facetas también depende mucho del equipo que formamos en casa” Con la mirada puesta en el futuro, el objetivo inmediato pasa por consolidar el espacio barcelonés y seguir creciendo sin perder la esencia del proyecto. “Queremos crecer de una manera coherente, sin perder la calidad, la cercanía ni la identidad que hemos construido durante estos dos años. Vemos muchas posibilidades de crecimiento, tanto a través de nuevas ubicaciones como de colaboraciones, eventos y otros formatos que nos permitan acercar la marca a nuevos públicos”. De esta manera, la marca también prepara su primera expansión estacional con una pop up veraniega en la Costa Brava. Del 3 al 16 de agosto, (re)set Matcha Bar trasladará su universo hasta Llafranc, en el Hotel Terramar, una oportunidad para acercar su propuesta a nuevos públicos en uno de los destinos más emblemáticos del verano mediterráneo. “Nos ilusiona pensar que este es solo el inicio”, finaliza.