La mitad de los 50 estados de Estados Unidos han demandado este lunes al presidente del país, Donald Trump, y a su Administración por los nuevos aranceles globales del 10% al 12,5% sobre las importaciones procedentes de la mayoría de sus socios comerciales, argumentando que son "igual de ilegales" que los previamente declarados inconstitucionales por el Tribunal Supremo."Los aranceles impuestos por el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) son tan amplios que contradicen sus propios objetivos declarados y ridiculizan la ley utilizada para justificarlos", reza la demanda, impulsada por Oregón, Arizona y California y suscrita por otros 22 estados, todos ellos gobernados por demócratas.

Esta nueva ronda de gravámenes, decretada a finales de julio, horas antes de la expiración de otro arancel global temporal del 10%, se remite a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza este tipo de medidas en respuesta a prácticas comerciales desleales que se consideren restrictivas del comercio nacional. La Administración cita una investigación propia de varios meses sobre prácticas de trabajo forzoso en el extranjero.

"Los estados demandantes se oponen al trabajo forzoso en todas sus formas y apoyan la protección de los trabajadores en todo el mundo. Pero la Administración no puede usar el trabajo forzoso como pretexto para continuar con su plan arancelario ilegal", señala la demanda, presentada este lunes ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos en Manhattan.