Las residencias de mayores vuelven a enfrentarse a un verano marcado por las altas temperaturas. Familiares de residentes y trabajadoras denuncian a Público la falta de protocolos de actuación y la insuficiencia de medios humanos y materiales para proteger a los mayores frente a las olas de calor. Actualmente, España no cuenta con un reglamento único para todas las residencias. El Ministerio de Sanidad dispone de un Plan Nacional frente a los efectos del exceso de temperatura sobre la salud, que fija un sistema de alertas a partir de las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Este establece cuatro niveles de riesgo —del 0, sin riesgo, al 3, de riesgo alto—.PublicidadA medida que aumenta el nivel de alerta, se refuerza la coordinación entre los servicios sanitarios y sociales. Sin embargo, la activación de las medidas específicas en residencias, centros de día y otros recursos asistenciales depende de cada comunidad autónoma, competente en materia de autorización, acreditación e inspección de dichos centros. Cada residencia debe disponer, además, de un protocolo propio adaptado a las características de sus residentes, del edificio y de los recursos disponibles. En este sentido, el Ministerio de Derechos Sociales publicó en 2023 un documento técnico con recomendaciones para minimizar los riesgos asociados al calor extremo. Entre las sugerencias, el texto plantea que todos los centros cuenten con un protocolo conocido por la plantilla, una persona responsable de activarlo y un sistema que reciba diariamente las alertas meteorológicas. Antes del verano, recomienda identificar los puntos más vulnerables del edificio —habitaciones muy expuestas al sol, plantas superiores, espacios sin ventilación o zonas donde pueda fallar la climatización— y elaborar un plan específico para afrontarlos.El escrito también aconseja identificar previamente a los residentes con mayor riesgo, comprobar el funcionamiento de los sistemas de climatización y ventilación, garantizar espacios interiores frescos, controlar la temperatura en el interior del centro, ofrecer hidratación de forma activa, adaptar los menús y reorganizar horarios de paseos, terapias y actividades para evitar las horas de mayor calor. Asimismo, insta a reforzar la vigilancia de síntomas compatibles con un golpe de calor —como confusión, somnolencia, mareos o fiebre— y a disponer de planes de contingencia ante averías eléctricas o fallos en la refrigeración. Algunas de estas medidas pueden convertirse en obligaciones cuando lo establezcan la normativa, los requisitos de acreditación, los contratos públicos o las instrucciones dictadas por cada comunidad autónoma.Los centros están obligados a compensar las limitaciones arquitectónicas con medidas como reforzar la climatización por zonasLas inspecciones corresponden principalmente a los servicios sociales autonómicos, aunque también pueden intervenir salud pública, inspección sanitaria, prevención de riesgos laborales, industria o los ayuntamientos, según la naturaleza de la incidencia. Este organismo puede comprobar la existencia y aplicación del protocolo, los registros de temperatura e hidratación, la identificación de residentes vulnerables, el estado de los equipos de climatización, la disponibilidad de espacios refrigerados, la organización de los cuidados y la formación del personal. En el caso de los edificios más antiguos, la normativa permite mantener las instalaciones térmicas previas, siempre que se conserven adecuadamente. No obstante, cuando se reforman o sustituyen, deben adaptarse a la regulación vigente. Mientras tanto, las residencias están obligadas a compensar las limitaciones arquitectónicas con medidas adicionales, como reforzar la climatización por zonas, habilitar salas refrigeradas, mejorar el aislamiento, reorganizar la ubicación de los residentes más vulnerables y disponer de planes de actuación ante posibles fallos del sistema de refrigeración.Publicidad"No tenemos medios para proteger a los residentes"Pero una cosa es lo que recogen las recomendaciones y otra muy distinta lo que, según denuncian trabajadores y familiares, ocurre en el día a día de algunos centros. Natalia —nombre ficticio para preservar su identidad por temor a posibles represalias— lleva más de dos décadas trabajando en la residencia privada concertada Amavir Puente de Vallecas, en la Comunidad de Madrid. Su diagnóstico es tajante: "El centro es un horno". La trabajadora asegura a Público que ni la plantilla ni los familiares conocen ningún protocolo específico para actuar ante las olas de calor. "Los familiares protestan y la respuesta siempre es la misma: que se rigen por lo que les dice la Comunidad de Madrid", explica. Según relata, cuando las auxiliares comunican a la dirección que las temperaturas en las plantas son excesivas, "suben, dicen que tampoco es para tanto y ya está". "Se cubren el culo poniendo pingüinos de aire acondicionado en las zonas más conflictivas".El relato coincide con el de Lourdes —también nombre ficticio—, que trabaja desde hace una década en la residencia privada concertada Amavir de Leganés. "Hemos tenido que poner ventiladores y los propios familiares han traído ventiladores porque en algunas habitaciones llegábamos a los 30 grados y los trabajadores sufrían mareos. En algunas habitaciones hemos llegado a registrar hasta 34 grados", denuncia. Lourdes asegura que, desde que trabaja en el centro, "nunca ha venido una inspección". Según explica, las únicas instrucciones que recibían por parte de la dirección eran insistir en la hidratación de los residentes. "Nos decían que estaban deshidratados y que les diéramos más agua", recuerda. También sostiene que antes del verano "no se ha hecho ninguna evaluación de los puntos críticos de la residencia", pese a que esa es una de las recomendaciones recogidas por Derechos Sociales desde 2023.Otra trabajadora del mismo centro, que también solicita mantener el anonimato por miedo a represalias, asegura que la situación se repite verano tras verano. "Llevo 18 años aquí y cada año es igual", corrobora. De acuerdo con su experiencia, la falta de medios obliga a improvisar. "A más de un mayor le hemos sacado adelante con paños de agua fría y poco más, porque medios no tenemos ninguno", dice. "Hay habitaciones que se quedan sin cortinas todo el fin de semana porque las quitan para lavarlas y no las vuelven a colocar hasta el lunes. En el turno de las tres de la tarde lo pasamos muy mal porque no tenemos ventilación ni aire acondicionado". PublicidadCuando la plantilla traslada estas situaciones a la dirección del centro, asegura que la respuesta suele ser la misma. "Nos dicen que somos unas exageradas, que tampoco es para tanto". La empleada tampoco recuerda haber visto nunca un protocolo específico frente al calor. "Solo ahora nos dicen que abramos algunas ventanas, pero hace años nos quitaron las llaves con las que podíamos hacerlo nosotras. Cuando los familiares protestan por el calor, los derivamos a la dirección, que les presta la llave para que ventilen la habitación, pero luego tienen que devolverla".La situación también preocupa en algunos centros públicos. Elvira García, trabajadora de la residencia pública de mayores Gran Residencia, en Madrid, asegura a este medio que la falta de personal dificulta la aplicación de las medidas preventivas previstas para los episodios de calor extremo. "Cuando falta personal, la prioridad pasa a ser la atención básica y las urgencias, por lo que esa vigilancia continua no siempre puede realizarse como sería deseable", explica. A ello, sostiene, se suman las limitaciones de las instalaciones. "Solo hay aire acondicionado en las zonas comunes y en algunos pasillos. Por la noche, el calor en las habitaciones es insoportable", denuncia. Para García, la prevención debe comenzar mucho antes de que lleguen las primeras olas de calor. "Hace falta invertir en infraestructuras y contar con plantillas suficientes para garantizar una atención adecuada", ataja.Jorge Félix (Plataforma Social de Castilla y León): "Es falso que existan protocolos. Hay campañas para hacer creer que se está haciendo algo"En la misma línea se expresa Jorge Félix Alonso, portavoz de la Plataforma Social de Castilla y León, quien cuestiona que existan protocolos específicos frente a las olas de calor en las residencias de su comunidad. "Es falso que existan esos protocolos, al menos en Castilla y León. Lo que hay son campañas de imagen para hacer creer que se está haciendo algo y tranquilizar a la población", desliza a Público. Según explica, la única referencia existente es una comunicación —a la que ha tenido acceso este medio— publicada por la Administración el año pasado con recomendaciones generales para toda la ciudadanía, "pero no un protocolo específico dirigido a las residencias". A su parecer, esta ausencia de regulación limita la capacidad de actuación de la inspección. "Si no hay una norma, las inspecciones tienen muy poco margen para intervenir, porque solo pueden exigir el cumplimiento de aquello que está regulado y publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León", sostiene Alonso. "Es necesario y urgente aprobar una regulación que establezca de forma clara los medios, recursos y condiciones que deben reunir las residencias y los centros de día para hacer frente a las olas de calor".Los familiares reclaman transparenciaLas denuncias no llegan únicamente de los trabajadores. También los familiares de residentes cuestionan cómo se gestionan las olas de calor en algunos centros. José Chinesta, cuya madre vive desde hace un año en la residencia Ricard Fortuny, en Vilafranca del Penedès (Barcelona), confiesa a Público que la dirección no informa a las familias sobre las medidas que adopta el centro cuando se activan las alertas por altas temperaturas. "En las habitaciones hay un termómetro digital, pero siempre marca 24 grados. En invierno marca 24 y en verano también. Sin embargo, te aseguro que muchas veces esa no era la temperatura real; se notaba perfectamente porque hacía muchísimo calor", dice.A principios de julio, su madre sufrió un episodio que José atribuye al calor. "Presentó síntomas compatibles con un golpe de calor y tuvo diarrea. Aquella mañana había una lista de unas diez o 12 personas con el mismo problema". Considera que las residencias deberían ser mucho más transparentes. "Las familias tendrían que saber qué medidas se están aplicando: cómo se acondicionan los espacios, cómo se garantiza la hidratación o qué tipo de alimentación se ofrece durante una ola de calor. En mi caso, no informan absolutamente de nada", recalca. José también cree que los centros deberían comunicar sus planes de emergencia. "Con las temperaturas que estamos teniendo, el riesgo de incendios existe. Las residencias deberían explicar también qué protocolos de evacuación tienen previstos".PublicidadTeresa, familiar de residentes: "Hemos convocado concentraciones para denunciar el calor que soportan. La respuesta ha sido el silencio"Una situación similar describe Teresa, cuyos padres residen en la residencia Santiago Rusiñol, en Aranjuez. Según explica a Público, las familias tampoco han recibido información sobre un protocolo específico para afrontar las olas de calor. "Hay carteles informativos, pero un protocolo como tal lo desconozco", cuenta. La principal preocupación, asegura, son las habitaciones. "El aire acondicionado solo existe en las zonas comunes. En las habitaciones hace muchísimo calor. Se sobrevive un poco mejor si tienes un pingüino de aire acondicionado, pero los baños son un infierno". Aunque este verano no ha medido la temperatura, calcula que "sin un pingüino se alcanzan fácilmente los 35 grados y, con él, se puede bajar hasta unos 27". Como medida frente a las altas temperaturas, explica que este año la residencia "ha colocado bandejas con jarras de agua en la planta baja, donde suelen reunirse los residentes". Aun así, asegura que el calor está pasando factura a sus padres: "Tienen muchísimos sudores y se sienten más cansados de lo habitual". "Hemos convocado concentraciones para denunciar el calor que soportan los residentes, pero la respuesta ha sido el silencio".Inversión frente a la crisis climática¿Qué hace falta para proteger realmente a los residentes? Para Beatriz Fernández, representante de Izquierda Sindical Asturiana (ISA), los protocolos, por sí solos, no sirven si no van acompañados de los recursos necesarios para aplicarlos. "Es imprescindible contar con edificios adaptados, una climatización adecuada y plantillas suficientes que permitan reforzar la vigilancia, garantizar la hidratación y detectar a tiempo cualquier signo de descompensación en los residentes", expone a Público. Para Fernández, la prevención frente al calor extremo descansa sobre tres pilares "inseparables": climatización, personal e inspecciones. "Sin una climatización adecuada aumenta el riesgo tanto para los residentes como para los trabajadores; sin suficiente personal resulta muy difícil intensificar la hidratación, la vigilancia y la atención individualizada; y las inspecciones son fundamentales para comprobar que las medidas preventivas realmente se cumplen", razona.PublicidadDesde ISA consideran que, además de mantener los protocolos, es necesario reforzar la prevención con inversiones concretas. Entre ellas, reclaman fuentes de agua fresca accesibles en todos los centros, sistemas de climatización eficaces y descansos adecuados para la plantilla, "tal y como contempla la normativa de prevención de riesgos laborales durante los episodios de calor extremo". Fernández advierte de que las olas de calor ya no pueden abordarse como un problema puntual. "La crisis climática ha venido para quedarse y obliga a realizar inversiones que permitan adaptar las residencias a esta nueva realidad".Por su parte, el Departamento de Derechos Sociales e Inclusión de la Generalitat de Catalunya sostiene que mantiene activadas las medidas de prevención y seguimiento en residencias y centros de atención diurna para personas mayores y personas con discapacidad durante los episodios de altas temperaturas. Fuentes del departamento aclaran a Público que se realizan actuaciones de seguimiento en los centros y que, de forma diaria, se difunden avisos con información y recomendaciones cuando se prevén episodios de calor intenso o muy intenso. "Estos avisos se remiten a las residencias propias y de gestión delegada, a los servicios de atención domiciliaria, así como a patronales, federaciones y otros equipamientos. Además, se desarrollan campañas informativas y acciones formativas", señalan.Fuentes de la Generalitat de Catalunya aseguran a 'Público' que las residencias públicas disponen de espacios habilitados como refugios climáticosLa Generalitat destaca también que las residencias públicas disponen de espacios habilitados como refugios climáticos, equipados con sillas y agua potable y abiertos no solo a residentes y trabajadores, sino también al resto de la ciudadanía. Estos espacios, siguen contando, están debidamente identificados mediante cartelería específica. De acuerdo con el departamento, todas estas actuaciones forman parte del plan coordinado por el Govern de la Generalitat, bajo la dirección de Protección Civil. Asimismo, recuerdan que el pasado año se puso en marcha un plan de obras para mejorar las residencias y centros de atención diurna de titularidad pública, con una inversión prevista de nueve millones de euros entre 2025 y 2026.Público también ha solicitado información a las Consejerías de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y de Castilla y León sobre la gestión de las olas de calor en las residencias, las garantías para asegurar el cumplimiento de los protocolos, la adaptación de los centros —especialmente los de mayor antigüedad— y el régimen de inspecciones y posibles sanciones ante incumplimientos. Hasta la fecha de publicación de este artículo, no se ha recibido respuesta de ninguno de los departamentos.PublicidadPreguntas planteadas a las residencias Público hizo llegar el pasado jueves 30 de julio las siguientes cuestiones tanto a la compañía Amavir como a las residencias de mayores Gran Residencia, Ricard Fortuny y Santiago Rusiñol, pero no se ha recibido respuesta de ninguna de las partes. 1. ¿Dispone el centro de un protocolo específico de actuación frente a las olas de calor y las altas temperaturas? En caso afirmativo, ¿podrían facilitarnos una copia del mismo? 2. ¿Tienen las personas residentes y sus familiares acceso a dicho protocolo? En caso afirmativo, ¿de qué forma se les informa o se les facilita su consulta?3. ¿Cuándo se realizaron las últimas inspecciones en el centro relacionadas con las condiciones ambientales o la preparación frente a episodios de altas temperaturas? ¿Sería posible acceder a las evaluaciones o informes resultantes de dichas inspecciones?4. Antes del inicio del verano, ¿se llevó a cabo una evaluación de los posibles puntos críticos del centro en relación con las altas temperaturas? En caso afirmativo, ¿qué aspectos se revisaron?5. En la actualidad, ¿qué medidas tiene implantadas el centro para prevenir y gestionar los efectos de las olas de calor sobre las personas residentes y los trabajadores?