Las puestas de sol de Café Mambo, las fiestas de Ushuaïa o el concepto de los beach clubs de Eivissa han traspasado fronteras. Y es que cada vez más empresas nacidas al calor del turismo ibicenco desembarcan en Dubái para exportar un modelo de negocio basado en el lujo, el ocio y las experiencias exclusivas, mientras el emirato se convierte en el nuevo destino de una marca que ha dejado de ser únicamente turística para convertirse en un activo empresarial global.
Durante los últimos años, Eivissa ha sido el laboratorio en el que han nacido algunos de los negocios más rentables del turismo internacional de mano de empresarios que hoy ponen el foco en el mercado emiratí, convertido en uno de los grandes polos del turismo de lujo y en el siguiente destino para grupos vinculados al ocio, la restauración y la hostelería de lujo, mientras empresas que crecieron allí empiezan también a desembarcar en la mayor de las Pitiüses. Detrás de estos movimientos emerge un circuito empresarial que conecta algunos de los principales escaparates del turismo premium y que tiene un objetivo común: maximizar la rentabilidad de un modelo de negocio construido en torno a la exclusividad.
El fenómeno, en el caso de Eivissa, exporta –a través de restaurantes, discotecas y beach clubs– un modo de entender el ocio y la hospitalidad que la ha convertido en una marca apetecible internacionalmente. El imaginario de la pitiusa se ha transformado ya –y cada vez más– en un activo empresarial a nivel global.







