Taipéi (EFE).- Taiwán no aceptará los intentos de «infiltración» de China ni el «terror rojo» que promueve la ley de unidad étnica implementada el mes pasado por Pekín, afirmó este martes el presidente isleño, Lai Ching-te, quien instó a la comunidad internacional a «oponerse con firmeza» a la citada normativa.
Durante el discurso de apertura del Foro Ketagalan, un encuentro sobre seguridad del Indopacífico organizado por el Gobierno taiwanés, Lai volvió a criticar con dureza la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, que entró en vigor en China y que, según Pekín, busca reforzar la unidad nacional e impulsar el desarrollo de las regiones habitadas por minorías.
Una de las principales preocupaciones para Taiwán es el artículo 63, según el cual «las organizaciones y los individuos fuera de China que cometan actos que socaven la unidad y el progreso étnicos o promuevan el separatismo étnico serán considerados responsables conforme a la ley».
Los posibles riesgos
Esto, según académicos taiwaneses, podría exponer a los ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, especialmente a quienes viajen con frecuencia al otro lado del estrecho o tengan empleos, inversiones o vínculos familiares en China.









