OpiniónLos getsemanicenses siguen siendo esos sujetos incómodos que lograron transitar de la marginalidad a la altivez y a la suficiencia.03.08.2026 22:01 Actualizado: 03.08.2026 22:01 Hace unos días, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes entregó en Cartagena la resolución que incluye formalmente a la vida de barrio de Getsemaní en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.Sin duda, podría resultar cuando menos paradójico declarar patrimonio la vida de barrio de un sector en el que solo permanece el diez por ciento de la población original en el contexto de un acentuado proceso de turistificación y gentrificación.Lo curioso es que no era tan difícil prever lo que iba a ocurrir; como si se tratara de una especie de destino irremediable, hace ya más de una década, los habitantes de Getsemaní presagiaban lo que en su momento nombraron como la angustia de convertirse en un barrio fantasma.Probablemente, una de las razones por las cuales desde la institucionalidad local y nacional no se tomaron, en aquel entonces, acciones contundentes para contener este fenómeno radica en que Getsemaní siempre ha sido un sujeto incómodo.Una población tan dueña de su propio universo, de su espacio y de su tiempo, solo puede estar condenada al destierro.En efecto, desde la Colonia este sector estuvo en los márgenes del sistema; fue arrabal, el lugar extramuros, un espacio de población insurrecta que se intentó domesticar e incluso desaparecer físicamente en el marco de los planes de renovación urbana de los años sesenta y setenta, por medio de los cuales se pretendió convertir a Cartagena en un “epicentro del turismo internacional”. Lo lograron, como es evidente.Sin embargo, aquella marginalidad asignada, en tanto marca de nacimiento, no fue asimilada por los getsemanicenses en forma de obediencia, sino, en vez, de suficiencia. Y esto procede de su otra marca de nacimiento: haber sido gestado por pobladores que, provenientes de lugares tan distantes como múltiples, conformaron un conglomerado humano que no convirtió la arrabalidad en debilidad sino en fortaleza cultural. Esta suficiencia práctica y simbólica ha permeado la manera en que los getsemanicenses afrontan el día a día.En Getsemaní a nadie le faltaba la comida, sea porque la solidaridad barrial lo resolvía, o porque simplemente era posible llegar de mañana al puente Román a pescar lo necesario para alimentar una manzana entera, porque la pesca se compartía. Los niños se criaban en las calles bajo el ojo atento de los vecinos; el cine de otras latitudes se veía en las siete salas que llegaron a funcionar en el barrio. Los enseres se adquirían en el Mercado Publico; la ropa, en las sastrerías de la Media Luna; la imaginación se cultivaba en los pretiles y los centros de manzana; la herrería, la forja y la carpintería tenían en Getsemaní a los más sapientes; la educación se recibía en las escuelas del barrio y las universidades aledañas.El silencio ante la inminente desaparición de Getsemaní no solo se explica por esta idea tan naturalizada de que la gentrificación es inevitable; se sustenta también en el hecho de que los getsemanicenses siguen siendo esos sujetos incómodos que lograron transitar de la marginalidad a la altivez y a la suficiencia. Y esto para las dinámicas del capital especulativo que subyace a la gentrificación representa un pecado capital, pues no solo se trata de expulsar a la gente local; se trata, sobre todo, de imponer una nueva cartografía con sus propias coordenadas de sentidos, con sus olores de spa y panadería de lujo, con sus colores estallados de postal caribeña. Y en ese contexto, una población tan dueña de su propio universo, de su espacio y de su tiempo, solo puede estar condenada al destierro. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.