NoticiaEl nuevo aire que se respira en Cartagena y Barranquilla se ha visto compensado con la actitud asumida por el sector privado.La estatua de Shakira es uno de los sitos más visitados en el Gran Malecón. Foto: AlcaldíaEDITOR GENERAL01.08.2026 22:01 Actualizado: 01.08.2026 22:01
Cada vez que visito las ciudades de Cartagena o Barranquilla, me sorprendo. Las obras avanzan, la inversión se nota, el optimismo se respira y el ánimo fluye. No tuvieron la atención del gobierno que termina. Nunca hubo un gesto con ellas ni se atendieron sus asuntos más apremiantes, como la seguridad. No se les reconocieron sus aciertos ni se les ofrecieron ayudas o al menos el destrabe de algún asunto burocrático. Ha sido el pulso firme de sus gobernantes y sus equipos el que ha moldeado estas dos ciudades caribeñas que ahora están de plácemes porque el gobierno que se estrena el 7 de agosto gobernará desde sus territorios. El Caribe lo sabe y por eso está alegre. Razón de más para que sus fuerzas vivas, su empresariado, su tejido social empiecen a entender que ya no son convidados de piedra y que las decisiones que emanen del Ejecutivo tendrán un sello inconfundible, mezcla de sol y mar. El alcalde Dumek Turbay reveló a EL TIEMPO que el teleférico ya alcanzó el cierre financiero. Foto:IACartagena, de la mano del alcalde Dumek, ya es otra. Se hizo realidad aquello de que el cartagenero no podía seguir condenado a creer que su ciudad no era pensada en grande. Dumek lo entendió desde la campaña, cuando hizo una encuesta entre los cartageneros y la mayoría le dijo que querían un malecón como el de Barranquilla. Y el malecón está casi listo. Lo entendió cuando su propia gente y los turistas le dijeron que no querían más maltrato a los tradicionales caballos que paseaban a los visitantes en coche. Ya no hay caballos maltratados, en cambio, fueron reemplazados por coches eléctricos a los que se les construyó un sitio para su recarga en terrenos donde antes pululaban la informalidad y el crimen. En ese mismo lugar, tomado por habitantes de calle, consumidores de droga y prostitución, hoy se levantan campos deportivos, parques y escenarios para el disfrute de la gente. LEA TAMBIÉN Pero lo más diciente es el Plan de Ordenamiento que acaba de ser presentado y que espera su paso por el Concejo. Contempla, entre otras cosas, aeropuerto, Bazurto, expansión urbana y la hoja de ruta para las próximos tres décadas. En Barranquilla, el proceso de modernización y desarrollo alcanza dos décadas. Tiempo suficiente para haber convertido a la ciudad en un hub de emprendedores, centro de eventos, destino de inversionistas, refugio para pensionados, modelo de desarrollo sostenible, según el Green Business Certification Inc. (GBCI) y el USGBC, y, claro, sede de trabajo del electo presidente, Abelardo De La Espriella, y su equipo de trabajo.El alcalde Char recibió la certificación LEED for Cities Gold durante un acto en el Gran Malecón. Foto:Alcaldía BarranquillaA esto se suman campos deportivos, centros de salud, vías, desarrollos habitacionales, parques ecológicos, atractivos turísticos como el malecón y un ambicioso programa de bilingüismo en las escuelas públicas.Sí, Barranquilla tiene todo para ser sede de Gobierno y capital alterna. Y también, hay que decirlo, padece junto a Cartagena el terrible flagelo de la extorsión, la presencia de crimen organizado, migración descontrolada, niveles de pobreza aún por superar y disputa de territorios a manos del hampa. Barranquilla cuenta con un aliado: el gobernador Verano, que empieza a ver materializado no solo su viejo anhelo de una región Caribe, sino un sinnúmero de proyectos, 400 para ser exactos, que están cambiando la fisionomía del departamento y están proyectando a Barranquilla. LEA TAMBIÉN El nuevo aire que se respira en Cartagena y Barranquilla se ha visto compensado con la actitud asumida por el sector privado. Es difícil concebir una alianza más estratégica y productiva que la que han conseguido materializar los empresarios y las autoridades. Prueba de ello es el aporte que han dado para habilitar la nueva residencia del Poder Ejecutivo. Ha sido un ‘todos ponen’ lo que ha permitido que la adecuación de la sede se haya hecho en tiempo récord. Abelardo de la Espriella confirmó que el edificio de la Aduana será uno de sus lugares de trabajo. Foto:Archivo EL TIEMPOComo decía un grupo de empresarios esta semana: al Caribe le llegó la hora. La hora de recoger los frutos sembrados durante las últimas décadas, entre ellos, el deseo de ser reconocido como un actor importante en el ámbito nacional, con mucho por ofrecer y mostrar, convencidos de que los dolores se compensan con más esfuerzo y un trabajo armonioso. Ni para Dumek ni para Char ha sido fácil. Pero ambos empiezan a construir, al lado de los gobernadores de sus departamentos, un legado que no puede ni debe truncarse. Un legado que es una apuesta de largo aliento. Un compromiso con una región que, como decía, tiene motivos suficientes para estar hoy más optimista que nunca. No en vano, estos deben ser los dos mandatarios más populares hoy en Colombia. Cartagena y Barranquilla no volverán a ser lo mismo. Pintan para ser cada vez mejores. Ojalá tamaño esfuerzo no se destruya con el devenir de los tiempos.ERNESTO CORTÉS FIERROEditor General de EL TIEMPOEn X: @ernestocortes28erncor@eltiempo.com Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






