Los grandes r�os europeos ejercen todos los a�os un poderoso atractivo para quienes buscan unas vacaciones distintas en el interior, desliz�ndose por el coraz�n y la Historia del viejo continente en pl�cidos cruceros fluviales, con paradas en Viena, Budapest, Bratislava o Bucarest y rutas buc�licas entre imponentes castillos.Esa imagen ha saltado este verano por los aires, con la sequ�a extrema provocando m�nimos hist�ricos en el Danubio, el Rin, el Loira y el Elba, que han visto partes de sus cursos convertidos en una sucesi�n de bancos de arena. Decenas de cruceros han tenido que alterar sus rutas, grandes puertos fluviales han dejado de ser navegables y el agua ha descendido a niveles nunca vistos.En Serbia, a la altura de Prahovo, el descenso del Danubio ha dejado a la vista un barco nazi hundido en plena retirada de la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial. Los restos del naufragio han provocado una inusitada horda de curiosos y turistas en peque�os botes, merodeando el casco partido, el puente de mando y las torretas de artiller�a.En Ruse, Bulgaria, los arque�logos se han frotado las manos ante la aparici�n de los restos de un mamut lanudo en el lecho del r�o. La recuperaci�n de la mand�bula, la esc�pula, los colmillos y un f�mur del animal se consum� tras la �ltima bajada de las aguas. Seg�n los expertos, la coloraci�n oscura de los huesos es un claro indicador de la exposici�n continuada a un "entorno pantanoso" durante miles de a�os.Curiosidades aparte, el segundo r�o m�s largo de Europa (2.870 kil�metros entre 10 pa�ses) se encuentra en una situaci�n de alerta tras registrar recientemente el nivel m�s bajo de su reciente historia a su paso por Budapest: apenas 30 cent�metros. El m�nimo para la navegaci�n segura est� estipulado en 2,7 metros.El bajo nivel del Danubio ha forzado el cierre de la central nuclear de Parks por falta de agua para refrigerar sus reactores, y ha ocasionado un par�n del tr�fico fluvial, tanto de pasajeros como de mercanc�as. El r�o ha dejado de ser temporalmente navegable en la capital h�ngara y los cruceros se ven obligados a tocar puerto a 90 kil�metros en Kom�rom (y embarcar a los turistas en autobuses para llegar a Budapest, obligada a restringir tambi�n el uso recreativo del agua).En Vidin, en el noroeste de Bulgaria, el crucero fluvial Viking Ullur encall� en un banco de arena el pasado 28 de julio y sus 186 pasajeros tuvieron que ser evacuados. La compa��a inform� de que no hubo heridos, que el barco no corri� peligro a pesar del incidente y que los pasajeros pudieron continuar sin m�s su viaje por tierra hasta Bucarest.Cambios en las rutas tur�sticasLas dif�ciles condiciones del Danubio han obligado a las compa��as de cruceros a poner en marcha planes de contingencia, como los cambios de barco sobre la marcha o rutas alternativas en autob�s. "Cuando la Madre Naturaleza hace otros planes, trabajamos estrechamente con nuestros clientes para presentar experiencias alternativas, de manera que sean capaces de determinar cu�les ser�n los siguientes pasos de sus viajes", pod�a leerse en un comunicado de Avalon Waterways, que cancel� varias salidas la semana pasada.En Ruman�a, donde desemboca el Danubio en el Mar Negro, el caudal del r�o descendi� a finales de julio a 1.700 metros c�bicos por segundo, frente a los 4.700 metros c�bicos que era lo habitual por esas fechas. La mayor preocupaci�n aqu� es c�mo el par�n en la navegaci�n fluvial va a afectar a las grandes exportaciones de cereales en barcazas.En el r�o Rin, una de las v�as fluviales m�s transitadas del mundo a lo largo de sus 1230 kil�metros (de los Alpes suizos a los Pa�ses Bajos), la sequ�a est� causando tambi�n serios estragos. En la estaci�n de medici�n de Kaub en Alemania, el nivel del r�o ha bajado de los 80 cent�metros, lo que ha supuesto tambi�n graves alteraciones en la navegaci�n comercial."El agua es nuestro recurso m�s preciado", recalc� el ministro de Medio Ambiente alem�n Carsten Schneider, en la puesta en marcha del Sistema de Informaci�n sobre las Aguas Bajas (NIWIS). Se estima que el coste econ�mico de la escasez de agua para Alemania puede ascender a 25.000 millones de euros al a�o.En el Rin, cerca de Bonn, encall� el 16 de julio verano otro barco de 135 metros de eslora, el Thurgau Gold, anunciado como el no va m�s de los cruceros fluviales ecol�gicos de lujo. En Colonia, varias embarcaciones han tocado fondo tras el descenso las aguas a 67 cent�metros, mientras en D�sseldorf se igual� el m�nimo hist�rico de 2018.En Lobith, el punto de entrada del Rin en los Pa�ses Bajos, se ha registrado este verano el nivel m�s bajo desde 1976. "En pleno julio, el r�o est� como a finales de septiembre", declar� al portal NOS Nieuws Ties van Wijk, al frente de ese puerto deportivo. "Nuestro pa�s ha tenido que defenderse tradicionalmente de las inundaciones; ahora nos toca hacer frente a un enemigo bien distinto: las sequ�as"."Sequ�a en Europa: el calor extremo agota las reservas de agua" da t�tulo precisamente al reciente informe del grupo de cient�ficos del clima World Weather Attribution (WWW), que destaca el papel que est� teniendo este verano el fen�meno de la evapotranspiraci�n: la p�rdida de humedad de la superficie terrestre por evaporaci�n directa y por la transpiraci�n de las plantas.Pese a la primavera lluviosa en Espa�a y en OTRAS partes de Europa, las tempranas y sucesivas olas de calor han provocado una extrema sequedad de los suelos y un alarmante descenso de las reservas de aguas. La bajada del caudal en los r�os y en los lagos de Europa central se atribuyen tambi�n a una p�rdida de ostensible de nieve y un deshielo prematuro por las altas temperaturas en los Alpes.El popular lago de Les Brenets, un destino muy popular en la frontera franco-suiza, ha descendido a niveles impracticables para los deportes n�uticos por la bajada del r�o Doubs. La ruta de los castillos del r�o Loira (patrimonio de la Humanidad de la Unesco), tambi�n se ha visto afectada por la mayor sequ�a de los �ltimos treinta a�os en el mayor r�o de Francia, con una lacerante falta de agua a lo largo de sus mil kil�metros.El caudal m�nimo del r�o ha impuesto restricciones de navegaci�n a las barcazas tur�sticas de fondo plano en la ruta de los castillos. El cambio clim�tico y la bajada del nivel del agua preocupa tambi�n a los expertos, por el impacto en los cimientos y pilares sobre los que se asientan construcciones como el m�tico castillo de Chenonceau, construido literalmente sobre un puente en el r�o Cher, afluente del sediento Loira.