Los ministros del Interior de los países de la Unión Europea (UE) celebrarán hoy una reunión telemática, cuyo objetivo inmediato es abordar la crisis migratoria registrada en Ceuta la semana pasada. Ahora bien, su objetivo principal, ante un horizonte a medio y largo plazo, debería ser minimizar los daños que tal crisis pueda causar a la cohesión de la UE. Porque una UE debilitada tan solo conviene a sus enemigos, y queremos creer que entre ellos no se cuentan los ministros responsables de la seguridad de los países miembros.Esta no va a ser una tarea sencilla. La gestión de la inmigración irregular es uno de los temas que suscitan más pasión, y por tanto quizás menos reflexión, tanto en el conjunto de la sociedad como, a veces, en los órganos de gobierno de partidos e instituciones políticas. Las elecciones del 2024 escoraron el Parlamento Europeo hacia la derecha, gracias al avance de las fuerzas ultraderechistas y antieuropeístas, que proponen levantar muros a modo de solución. Pero este no es un asunto que se resuelva de un plumazo.Según Frontex, en el período 2021-2026 el número de inmigrantes irregulares llegados a Italia duplica el de los arribados a España. Sin embargo, la primera ministra Giorgia Meloni ha aprovechado la crisis ceutí para excluir a España de Schengen, una decisión de cara a la galería, sin efectos para la mayoría de los españoles. Probablemente no obra por animadversión hacia nuestro país, sino de modo oportunista, cabalgando un suceso que le ayude a imponer sus duras tesis antiinmigratorias en Europa. Aun así, lleva en política el tiempo necesario para saber que no hay soluciones mágicas.Si de veras se quiere superarla con bien, una crisis como esta exige un trato exquisito, que hasta la fecha no ha abundado, aunque sí han proliferado en ella los errores, por activa o por pasiva, malintencionados o fruto del descuido. Fue inadmisible que Marruecos mirara hacia otro lado el día en que se produjo la avalancha de 80.000 inmigrantes sobre Ceuta. Fue inexplicable que la coordinación entre los servicios de información españoles y el Gobierno no fuera suficiente para evitarla. Es lamentable que la oposición, además de criticar al Ejecutivo, no afronte esta crisis cerrando filas con criterios de Estado. Es preocupante que gran parte de la UE exhiba más desconfianza hacia España que solidaridad...La crisis de Ceuta ha derivado en crisis de la Unión Europea, que es obligado resolverNadie duda de la gravedad de lo sucedido. El presidente del Gobierno, además de reaccionar coherentemente con su perfil progresista, elevó de manera inusual el tono al hablar de un “ataque y violación de la integridad territorial de España”. El Rey ha expresado su “gran preocupación e indignación”. Seguramente eso es lo adecuado después de que un vecino “fiable” –según se insiste en calificarle por razones formales, comprensibles pero extemporáneas– se comporte de manera tan desleal. Pero la cuestión ahora ya no es lo sucedido en Ceuta, sino cómo va a actuar al respecto la UE tras la reunión de urgencia de hoy, calificada por cierto de “informal”.Hemos dicho en otras ocasiones que la gestión de la inmigración irregular debe contener elementos de firmeza pero también de sensibilidad humanitaria. Resulta por ello alentadora la posición del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que, siendo miembro del PP y hablando desde el epicentro de la crisis, no duda en afirmar que su ciudad es “un modelo de convivencia entre diferentes credos, culturas y orígenes”, como prescribe la Constitución. “Ese modelo de sociedad y esa igualdad –añade– son para nosotros innegociables”.Ese es también el espíritu que debería prevalecer en la reunión de hoy de la UE. Principalmente, porque la UE se funda en una serie de valores –dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, derechos humanos, etcétera– cuya vulneración o ausencia la privan de sentido.Bien está que la posición española en la reunión de hoy, según ha anticipado José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, pase por “exigir solidaridad a los países de la UE”. Pero lo que hay que pedirles a todos –España incluida– es que busquen ámbitos de consenso acordes con los principios de la UE. Porque la fortaleza de Europa pasa por su unidad –si no de criterio, sí al menos de acción–. Al igual que la fortaleza de España pasa en buena medida por Europa.Los ministros del Interior se reúnen hoy para evaluar lo sucedido y reconducir la situaciónLa crisis de Ceuta ha llevado a otra diplomática en el seno de la UE, además de dejar –no se olvide– un centenar de ahogados. Sobre esto último, poco se puede hacer ya. Pero, para evitar repeticiones, es obligado resolver la crisis europea.
Ante la inmigración, principios y unidad, por Editorial
Los ministros del Interior de los países de la Unión Europea (UE) celebrarán hoy una reunión telemática, cuyo objetivo inmediato es abordar la crisis migratoria registrada en Ceuta la semana pasada. Ahora bien, su objetivo principal, ante un horizonte a medio y largo plazo,...










