Ucrania ha ido un paso más allá en su estrategia para añadir presión a la economía rusa. Después de golpear sistemáticamente las refinerías de petróleo y las rutas logísticas, ahora ha iniciado una campaña contra los almacenes de la principal empresa rusa de comercio electrónico, Wildberries. En dos semanas los ha atacado en más de una veintena de ocasiones y ha inutilizado más de un millón de metros cuadrados.
Volodímir Zelenski lo justifica porque esta compañía distribuye “componentes de drones, GPS y otros equipos militares” al ejército ruso. Pero el objetivo de Kiev es más ambicioso y busca hacer colapsar un sector clave para el Kremlin. Wildberries da empleo a decenas de miles de personas y de ella dependen cientos de miles de pequeños vendedores, algunos de los cuales se han arruinado con los bombardeos ucranianos.












