NoticiaLa investigación analizó 59 playas entre La Guajira y el golfo de Urabá y plantea un método que permite entender cómo evolucionan los litorales.La investigación recorrió cerca de 1.600 kilómetros de costa, desde La Guajira hasta el golfo de Urabá, para caracterizar por primera vez las arenas del Caribe colombiano. Foto: Cortesía Nelson RangelPERIODISTA03.08.2026 14:01 Actualizado: 03.08.2026 14:01

Un grano de arena puede contar mucho más que el origen de una playa. Es lo que logró establecer un grupo de investigadores de la Universidad del Atlántico, que encontró que el color y la forma de cada partícula permiten reconstruir el recorrido que ha seguido el sedimento, medir la energía del oleaje que lo ha moldeado e incluso identificar qué sectores de la costa son más vulnerables a la erosión. LEA TAMBIÉN El hallazgo quedó consignado en un estudio publicado en la revista científica Marine Geology, en el que fueron analizadas 59 playas distribuidas a lo largo de cerca de 1.600 kilómetros del litoral Caribe colombiano, desde La Guajira hasta el golfo de Urabá.La investigación propone un método que combina tres características de la arena: el tamaño del grano, su color y su forma. Hasta ahora, la mayoría de estudios sobre dinámica costera utilizaban principalmente la granulometría para describir el comportamiento de las playas. Cada playa cuenta una historia distintaEl recorrido permitió establecer que las playas del Caribe colombiano presentan diferencias marcadas según la región.En La Guajira y el norte del Magdalena predominan arenas más brillantes y redondeadas, asociadas a sedimentos que han permanecido durante más tiempo bajo la acción del oleaje y que han recorrido mayores distancias.Las playas del Caribe colombiano presentan diferencias marcadas en el color y la forma de sus arena. Foto:Cortesía Nelson RangelEn el Atlántico aparece un comportamiento más variable, donde confluyen materiales de distintos orígenes y niveles de desgaste.Mientras tanto, en Sucre, Córdoba y Antioquia predominan granos más angulosos, vinculados al aporte reciente de ríos como el Sinú y el Atrato. LEA TAMBIÉN Para los investigadores, estos resultados muestran que la costa Caribe no puede entenderse como un sistema uniforme, sino como una sucesión de ambientes que responden a procesos geológicos y oceánicos diferentes. Más información en un solo grano de arenaNelson Rangel-Buitrago, investigador de la Universidad del Atlántico y autor principal del estudio, explicó que durante décadas el análisis de playas estuvo concentrado casi exclusivamente en medir el tamaño de los sedimentos.La investigación recorrió 1.600 kilómetros de costa, desde La Guajira hasta el golfo de Urabá. Foto:Captura de pantalla'Lo que demostramos es que el color y la forma de ese grano guardan una información que el tamaño por sí solo no puede dar: nos cuentan cuánta energía ha soportado la playa y qué tan lejos ha viajado esa arena', explicó el investigador. LEA TAMBIÉN El estudio encontró que los granos más claros y brillantes corresponden a sedimentos que han sido retrabajados durante largos periodos por el oleaje, mientras que las arenas oscuras suelen conservar características de materiales depositados recientemente.La forma también aporta información. Los granos redondeados indican recorridos largos y un mayor desgaste natural; los más angulosos conservan la huella de un transporte corto desde ríos o fuentes cercanas. Aplicaciones frente a la erosiónMás allá del interés científico, los autores consideran que la metodología puede convertirse en una herramienta para la gestión costera.La erosión costera tiene afectada a varias playas del Caribe colombiano. Foto:archivo el tiempoColombia enfrenta un proceso de erosión que, en algunos sectores del Caribe, supera un metro de retroceso anual de la línea de costa. Ese fenómeno se ha intensificado por la disminución del aporte de sedimentos de varios ríos y por la acción permanente del oleaje.Con la nueva metodología será posible seleccionar arenas más compatibles para proyectos de recuperación de playas, monitorear cambios en el litoral y establecer con mayor precisión cuáles sectores requieren intervenciones prioritarias.Los investigadores sostienen que incorporar el color y la forma del sedimento permite realizar diagnósticos más completos sin recurrir a procedimientos complejos o de alto costo.