03/08/2026 a las 18:02h.
Durante décadas, el huevo ha sido uno de los alimentos más debatidos en el ámbito de la nutrición. Aunque históricamente ha formado parte fundamental de la dieta de numerosas culturas por su versatilidad en la cocina, la preocupación por las enfermedades cardiovasculares llevó a la comunidad médica a poner la lupa sobre los alimentos ricos en grasas y esteroles, situando al huevo en el centro de todas las miradas.
La razón principal de esta cautela fue su elevado contenido de colesterol concentrado en la yema. Bajo la premisa de que ingerir colesterol a través de la dieta elevaba automáticamente los niveles de colesterol en sangre, se empezó a señalar al huevo como un enemigo potencial para la salud.
Una teoría que caló de forma tan profunda en la sociedad y en las guías alimentarias que durante años se aconsejó reducir su consumo.
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