La pérdida de empleo privado registrado está empujando a miles de trabajadores hacia el cuentapropismo y la informalidad, aunque ese cambio implica una fuerte caída de sus ingresos. Según un informe de la consultora C-P, quienes dejaron un empleo formal para trabajar por cuenta propia perdieron un 27,8% de su salario real, mientras que aquellos que pasaron a un empleo no registrado resignaron un 13,9% de su poder adquisitivo.
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El estudio sostiene que el crecimiento del empleo informal se convirtió en un "empleo refugio" que compensa parte de la destrucción de puestos registrados, lo que ayuda a explicar por qué la tasa de desempleo no aumenta con la misma intensidad que cae el empleo formal. Sin embargo, advierte que esa transición profundiza la crisis de ingresos y alimenta un mercado laboral de baja productividad.
Desde C-P sostuvieron que el crecimiento de la informalidad se aceleró desde 2024 y ya alcanza al 44,2% del empleo. Según el informe, este fenómeno no solo responde a la destrucción del empleo registrado, sino que también reproduce una economía de bajos ingresos porque reduce el poder adquisitivo de los hogares y debilita la demanda interna.







