Un decreto del presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que desregula el servicio de practicaje paraliza desde el fin de semana el ingreso y egreso de buques en los puertos de todo el país. Desde la madrugada del sábado 1° de agosto, la mayoría de los prácticos, pilotos y baqueanos dejó de prestar servicio a título personal en rechazo a la norma.

No se trata de un paro en sentido estricto: los prácticos son profesionales independientes, sin relación de dependencia ni un gremio que pueda ordenar un retiro colectivo de tareas. En los hechos, la medida equivale a un freno a las nuevas contrataciones de practicaje, mientras los contratos ya programados con anterioridad se siguen honrando.

Los prácticos son profesionales especializados que orientan a los buques en zonas de navegación compleja, como ríos, canales y puertos, y aportan conocimiento local sobre corrientes, profundidades y riesgos para garantizar la seguridad de las maniobras. Su formación acumula entre 12 y 15 años y su intervención es clave en el amarre y desamarre de los barcos y en el tránsito por el río Paraná y el Río de la Plata, la puerta de salida de cerca del 80% de los embarques del país.