Ante un perro que jadea intensamente, se muestra débil o tiene dificultades para mantenerse en pie, el primer impulso puede ser enfriarlo lo más rápido posible. Sin embargo, ¿sabías que algunas medidas aparentemente lógicas, como utilizar hielo, sumergirlo en agua muy fría o cubrirlo por completo con toallas mojadas, pueden dificultar la pérdida de calor y empeorar su estado?"El golpe de calor es una urgencia vital", advierten los expertos de Doguify en su guía sobre cómo identificarlo y actuar. "Las primeras medidas deben ponerse en marcha mientras se contacta con una clínica y se prepara el traslado del animal".El golpe de calor se produce cuando la temperatura corporal del perro aumenta de forma excesiva y su organismo deja de ser capaz de reducirla adecuadamente. La temperatura normal se sitúa aproximadamente entre los 38 y los 39,2 grados. A partir de los 40 grados existe riesgo y, por encima de los 41, pueden aparecer lesiones graves.Los perros apenas sudan y dependen principalmente del jadeo para eliminar calor, un mecanismo menos eficaz que la sudoración humana. Por ello, el ejercicio intenso, la exposición al sol, los espacios mal ventilados o permanecer dentro de un vehículo pueden provocar que su temperatura aumente con rapidez.Uno de los principales errores consiste en recurrir a agua helada o aplicar hielo directamente sobre el animal. Según los expertos de Doguify, el enfriamiento brusco puede provocar vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos. Esto dificulta que el calor acumulado llegue a la superficie del cuerpo y se disipe, además de aumentar el riesgo de choque térmico.Tampoco se debe sumergir al perro en agua fría. El objetivo no es reducir de golpe su temperatura, sino hacerlo de manera progresiva. Lo adecuado es retirarlo inmediatamente del foco de calor, trasladarlo a una zona fresca, sombreada y ventilada y mojar determinadas partes del cuerpo con agua templada o fresca, pero nunca helada.Las primeras medidas deben ponerse en marcha mientras se contacta con una clínica y se prepara el traslado del animalLos expertos aconsejan aplicar agua en el pecho, el abdomen, las ingles y las almohadillas. También pueden utilizarse toallas húmedas, pero deben renovarse con frecuencia. Cubrir completamente al perro con ellas y dejarlas colocadas es otro error habitual: al calentarse, pueden retener el calor junto al cuerpo y dejar de favorecer su eliminación.La ventilación ayuda a que el agua se evapore y acelere el enfriamiento. Puede emplearse un ventilador o abanicar al animal suavemente mientras se organiza el traslado al centro veterinario. Estas actuaciones, sin embargo, no deben retrasar la atención profesional.Tampoco hay que obligar al perro a caminar. Un animal afectado puede encontrarse débil, desorientado o ser incapaz de mantenerse en pie. Forzarlo a moverse aumenta el esfuerzo físico y puede contribuir a que genere todavía más calor. Cuando sea posible, debe trasladarse en brazos, sobre una manta o utilizando algún soporte adecuado a su tamaño.El agua debe ofrecerse poco a poco, en pequeñas cantidades y de manera repetida, pero nunca a la fuerza. Intentar hacer beber a un animal desorientado, inconsciente o con dificultades respiratorias puede provocar que el líquido entre en las vías respiratorias. Si no quiere o no puede beber, la prioridad sigue siendo enfriarlo gradualmente y acudir al veterinario.Otro error es administrar medicamentos sin indicación profesional. Los fármacos de uso humano para bajar la fiebre no están indicados para tratar un golpe de calor y algunos pueden resultar tóxicos para los perros. Además, el aumento de temperatura no responde al mismo mecanismo que una fiebre causada por una infección.No hay que esperar a que "se le pase solo"Jadeo excesivo, respiración dificultosa, salivación abundante, sed intensa, inquietud, debilidad, taquicardia o una lengua muy roja y caliente pueden ser las primeras señales. Cuando el cuadro avanza, pueden aparecer encías muy rojas o azuladas, descoordinación, vómitos, diarrea, mirada perdida, desmayos, convulsiones o pérdida de consciencia.Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a comprobar si el perro mejora por sí mismo. Doguify incluye entre sus principales advertencias no confiar en que "se le pase solo", ya que la evolución puede ser muy rápida y los daños no siempre son visibles desde el exterior.Aunque el animal parezca recuperarse después de ser enfriado, necesita una revisión veterinaria urgente. Un golpe de calor puede afectar a órganos vitales, provocar alteraciones de la coagulación y ocasionar lesiones internas que se manifiesten horas después.La prevención sigue siendo la medida más eficaz. Los paseos deben concentrarse a primera hora de la mañana o al anochecer, evitando el ejercicio intenso y haciendo descansos frecuentes a la sombra. El perro debe tener siempre agua limpia y fresca, tanto en casa como durante las salidas.También conviene comprobar la temperatura del pavimento antes de pasear y evitar bozales que impidan jadear con normalidad, especialmente en perros braquicéfalos. Y, por encima de todo, nunca se debe dejar a un animal dentro de un vehículo estacionado.