El calor extremo hace que se deban maximizar las precauciones con los animales de compañía para evitar los golpes de calor. A diferencia de los humanos, perros y gatos tienen una capacidad limitada para regular la temperatura mediante la sudoración, por lo que dependen principalmente del jadeo y otros mecanismos de enfriamiento. “El golpe de calor es una situación extremadamente grave. Cuando la temperatura corporal del perro aumenta en exceso, puede provocar daños importantes en distintos órganos e incluso causar la muerte, algo que ocurre con bastante frecuencia en estos casos”, explica Manuel Lázaro Rubio, vocal del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA). “La prevención es la medida más importante y la que siempre debemos tener presente. Es fundamental extremar las precauciones durante los días de más calor, pero también en otras situaciones de riesgo, como cuando el perro realiza ejercicio intenso o permanece encerrado en un coche. De hecho, esta última sigue siendo, por desgracia, una de las causas más habituales de golpe de calor”, agrega el experto. Un estudio publicado en mayo de 2026 en la revista científica veterinaria In Practice, titulado Reconocimiento, clasificación clínica y manejo de enfermedades relacionadas con los golpes de calor en perros”, recalca que es necesario mantener el foco en la prevención, como la medida más eficaz. “La gravedad del cuadro depende tanto del grado de aumento de la temperatura corporal como del tiempo durante el cual el animal permanece hipertérmico”, asegura Lázaro.Para ello, recomienda que los perros dispongan de espacios frescos donde descansar durante las altas temperaturas. “Usar toallas húmedas o humedecer con agua las zonas exteriores puede contribuir a mantener una temperatura corporal adecuada”, comenta. Asimismo, aconseja realizar paseos solo durante las primeras horas del día y llevar siempre agua para garantizar la hidratación frecuente del animal. “El agua es esencial, y en perros con un pelaje abundante se puede hacer un recorte moderado porque favorece la disipación del calor, aunque sin llegar a rasurar en exceso”, agrega.Primeros síntomas de sobrecalentamiento en perrosAntes de que a un can le sobrevenga un golpe de calor, tiene algunos síntomas que pueden pasar desapercibidos para los dueños y que resultan indispensables de reconocer para evitar que la situación se agrave. “Una simple lentitud en las reacciones o cierta desorientación. A veces el dueño piensa que el perro ‘está vago por el calor’, cuando en realidad está empezando a sufrir una alteración mental por el aumento de temperatura. Otra señal puede ser excesiva humedad en las almohadillas plantares (los perros sudan por ahí), dejando huellas marcadas en el suelo seco, lo que indica que su sistema de refrigeración está al límite”, subraya Ricardo Sánchez Samblas, secretario y miembro del Comité Científico de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC).Para él, la clave está en la capacidad de recuperación y la reacción a estímulos. “Un perro con agotamiento se tumbará a la sombra, aceptará agua y, tras unos minutos de descanso y ventilación, su ritmo respiratorio bajará y volverá a interactuar con nosotros. Además, se produce una mejoría clara cuando descansa y se enfría. En el golpe de calor grave, el perro no responde a los estímulos, tiene las mucosas muy congestivas, el jadeo no cesa ni en la sombra, la baba es densa y, si intentas que camine, puede tener dificultad a la hora de moverse o simplemente levantarse”, explica el especialista. El jadeo, el “radiador del perro”Llega un momento en el que el jadeo del animal deja de ser normal y se convierte en una señal de peligro. “El jadeo es su forma más eficaz de regular la temperatura, y es normal que lo haga tras correr o si hace calor, pero deja de ser normal cuando el perro lleva más de 10-15 minutos en reposo, en un ambiente fresco o a la sombra y el ritmo no decrece. O bien, cuando la lengua se estira al máximo, adquiere una forma de ‘cuchara’ ensanchada en la punta y toma un color oscuro o morado”, apunta Ricardo Ruano, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) y miembro del Comité Científico. Y detalla: “Si el jadeo produce un sonido ronco o de ahogo, existe un riesgo claro”.Según Ruano, los perros que están sufriendo un golpe de calor suelen buscar agua o sombra de forma compulsiva, rechazan caminar y pueden mostrar signos de desorientación. “Estos primeros síntomas y otros como que empiece a tener las encías azuladas o extremadamente pálidas, jadeo incesante con mucha producción de baba, vómitos o diarreas (a veces con sangre), imposibilidad de ponerse en pie, pérdida de conciencia o convulsiones indican que la situación es una emergencia veterinaria y hay que actuar rápido porque en estos casos el tiempo es crucial”, subraya.Cómo actuar correctamente frente a una emergenciaLa Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell (CVM, por sus siglas en inglés) ha publicado una guía de actuación en casos de emergencia veterinaria en perros por golpes de calor, donde pone un foco especial en razas que tienen altos factores de riesgo, como las razas braquicefálicas (carlinos, bulldogs franceses e ingleses…), canes ancianos, con sobrepeso, los perros de pelaje grueso o de pelaje oscuro y con trastornos respiratorios o cardíacos (por ejemplo, parálisis laríngea o cardiopatía).“El objetivo es bajar la temperatura corporal de forma gradual y segura, nunca de golpe. Mojar al perro con agua fresca o templada (nunca helada), prestando especial atención a las zonas donde los vasos sanguíneos son más superficiales, como la cabeza, el cuello, las axilas y las ingles”, explica Sánchez.“Abanicarlo, colocarlo frente a un ventilador o generar una corriente de aire que ayuda a evaporar el agua de su pelo, emulando el efecto del sudor humano, ayudando así a disipar el calor y ofrecerle agua fresca en pequeñas cantidades, pero jamás obligarle a beber si está desorientado, presenta alteraciones de la conciencia o se encuentra semiinconsciente”, continúa el experto. Sánchez alerta sobre usar hielo o agua muy fría o usar toallas húmedas sin cambiar, además de confiar en que los síntomas han desaparecido. “Esto provoca una vasoconstricción (los vasos sanguíneos se cierran), lo que atrapa el calor dentro del cuerpo en lugar de liberarlo, afectando a órganos vitales. Además, aunque la sintomatología mejore, un golpe de calor puede desencadenar fallos orgánicos diferidos, como insuficiencia renal, alteraciones de la coagulación o lesiones hepáticas, que pueden manifestarse horas o incluso días después y pasar desapercibidos para el propietario, por lo que debe acudir a un veterinario para instaurar tratamiento y realizar el seguimiento adecuado”.
Guía para golpes de calor en perros: ¿cómo se actúa frente a una emergencia?
Las altas temperaturas hacen que se deban tomar las máximas precauciones para evitar el sufrimiento de los animales, sobre todo en canes con altos factores de riesgo










