TOKIO (AP) — Los residentes de la prefectura japonesa de Kumamoto, en el suroeste del país afectada por un sismo la semana pasada, sacaron montones de escombros para ser recolectados mientras la región se asa bajo un calor intenso.El calor y la falta de suministro de agua han agravado los desafíos en las zonas gravemente dañadas, donde la primera ministra Sanae Takaichi realizó una breve visita el lunes por primera vez desde el temblor del martes de magnitud 7,1 en Kumamoto, en la principal isla meridional de Japón, Kyushu.Treinta y ocho personas murieron, entre ellas una que falleció por un aparente golpe de calor mientras se refugiaba en un automóvil en medio del tiempo sofocante, y otra cuya causa de muerte aún se investiga, informaron el lunes funcionarios.Los residentes sacaron montones de escombros, muebles rotos y electrodomésticos dañados para su recogida, mientras que en las localidades de Uki y Hikawa comenzó la construcción de viviendas temporales. Algunos hoteles y posadas están ofreciendo sus habitaciones a los evacuados.

Más de 46.000 hogares seguían sin agua y muchos también enfrentaban escasez de combustible, mientras la región sufre un calor agobiante, lo que aviva los temores de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. La Agencia Meteorológica de Japón pronosticó que las temperaturas subirían casi hasta los 40 grados C (104 F) el lunes.Más de 8.500 personas permanecen en abarrotados refugios de emergencia, como centros comunitarios adaptados, gimnasios escolares y aulas, muchos de los cuales carecen de aire acondicionado. Otras duermen en automóviles en estacionamientos de ayuntamientos y parques, o afuera de sus viviendas.