El terremoto de magnitud 6,8 que sacudió el suroeste de Japón, el martes, ha dejado 34 muertos, según informó, el jueves, la primera ministra Sanae Takaichi.
Los rescatistas siguen trabajando para encontrar a supervivientes tras el terremoto que golpeó la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, causando daños generalizados en viviendas y líneas eléctricas.
La región de Kyushu ha registrado más de 100 réplicas desde el terremoto del martes y muchas personas prefieren dormir en sus automóviles por miedo a nuevos temblores.
Miles de residentes desplazados se alojan en centros de evacuación, aunque el reto de las autoridades es mantenerlos frescos e hidratados mientras la región enfrenta un calor sofocante.
Las temperaturas podrían alcanzar los 39 °C en la prefectura en los próximos días, según los pronósticos del clima, y las autoridades instan a los supervivientes y a los rescatistas a tomar precauciones para evitar golpes de calor.










