Imagina tener que ir a trabajar tras unos días de mucha tensión e incertidumbre en tu ciudad y cuando todo parece amainar y la esperanza de tener un día tranquilo asoma en el horizonte, aparece por la puerta Alvise Pérez.PublicidadUna trabajadora ha tenido que sufrir la visita del eurodiputado en el local donde trabajaba y se ha tenido que comer su última vendida de moto en vivo y en directo.Su rostro es un poema. La trabajadora, mano en pared, mira entre incrédula y horrorizada, el zoom se acerca a su cara, mirada al horizonte y un resoplido que podría provocar un tornado. Todo lo que le paguen es poco.Mientras Alvise Pérez sigue soltando su parrafada de sandeces, a la mujer no le queda otra que aplicar el mecanismo de defensa ancestral contra los chapas, la disociación. Mirada perdida y la mente a kilómetros de distancia para poder soportar semejante turra.El momento no ha pasado inadvertido entre los tuiteros, que se han solidarizado con lo que ha tenido que sufrir esa pobre trabajadora.PublicidadPublicidad Si alguien se tuvo que alegrar en Ceuta de que los propios ciudadanos expulsasen de la ciudad autónoma a gente de la calaña de Alvise Pérez, Vito Quiles y Núcleo Nacional, tuvo que ser esta heroína anónima.