La fundadora de Adelante Andalucía defiende la vuelta del andalucismo a la política nacional porque sus reivindicaciones “son buenas para el conjunto de la sociedad”
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Si quiere usted saber cómo es alguien, asómese a su biblioteca. En el salón de la casa de apenas 60 metros que Teresa Rodríguez (Rota, 44 años) comparte con José María González, Kichi, y sus hijos en pleno barrio de La Viña de Cádiz, una librería de pared a pared dibuja una aproximación: su poco de andalucismo o de Carnaval comparten espacio con dos bufandas palestinas. Allí, en su territorio, la fundadora de Adelante Andalucía, miembro de la dirección del partido, rompe su silencio, después de una campaña en la que no ha podido echar el cable a su partido, por estar convaleciente de un cáncer de mama, como ella misma avanzó el domingo electoral.
Pregunta. De los dos parlamentarios a los ocho, viniendo de una travesía en el desierto con pérdida de alcaldía de Cádiz, incluida. Más allá de la épica, ¿qué cree que ha funcionado?
Respuesta. Es trabajo de hormiguita. Vamos a quitarnos ya de la cabeza la idea que tenemos la generación del 15M de que la audacia comunicativa lo hace todo. No es verdad. Tenemos un montón de asambleas de base que se han ido construyendo de a poquito. De gente militante que ya venía de hacer activismo: en la escuela, en el trabajo, en el barrio y que se han puesto a construir el andalucismo político en esta tierra. No tiene mucha épica ese trabajo diario, de convencer a tu compañero y compañera de que hay que hacer una huelga o de que hay que hacer una movilización. Si no, no hubiéramos llegado hasta aquí ni de broma.











